SAN JOSÉ, 22 de agosto (PL).—
La ministra de Salud de Costa Rica, Rocío Sáenz, decretó hoy el
estado de alerta máxima por el incremento en lo que va de año de
ciento por ciento de enfermos de dengue respecto a igual período
del año anterior.
La funcionaria admitió que los
problemas presupuestarios y el hecho de que la población haya
bajado la guardia respecto a las medidas preventivas contribuyeron
al aumento del número de enfermos.
El dengue hemorrágico, letal
modalidad del mal, cobró el fin de semana último su primera
víctima al fallecer un joven de 24 años en la ciudad de
Puntarenas, a 140 kilómetros al oeste de la capital.
La ministra costarricense confirmó
un total de 13 mil 352 casos de dengue, cifra que supera los ocho
mil 461 registrados hasta el pasado 19 de julio.
Según detalló, de la totalidad de
infectados con dengue clásico, 43 por ciento se ubica en el
Pacífico Central y el 38 por ciento en la región Atlántica.
Respecto a los 18 aquejados con la
mortal variedad hemorrágica, Sáenz aseguró que 13 se reportaron
en el área del Pacífico Central, tres en el Pacífico Norte y dos
en la parte Atlántica.
"Desde hace varias semanas
venimos conversando sobre el incremento del dengue y sobre los altos
costos de internamiento hospitalario", pues el gobierno ha
invertido este año 892 mil dólares en la atención hospitalaria de
pacientes, añadió.
Esta semana, anunció, presentaremos
una nueva campaña preventiva en los medios de comunicación a fin
de pedir a la población que destruya los criaderos del mosquito Aedes
aegypti, transmisor del mal.
Manifestó que se reevaluarán las
acciones implementadas hasta el momento y no descarta, si se da el
caso, la posibilidad de sancionar a personas o autoridades locales
que obstruyan las iniciativas para eliminar los factores de riesgo.
"No queremos llegar al punto de
aplicar castigos, pues queremos concienciar a la gente sobre el
problema del dengue, el cual tenemos que combatir en conjunto",
comentó Sáenz
La enfermedad es una infección aguda
que produce fiebre, dolores corporales y erupciones en la piel, la
cual es transmitida por un zancudo que se reproduce en aguas
estancadas, cerca del hábitat de los humanos.