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Septeto Nacional de
Ignacio Piñeiro
La tradición se pasea
por Europa
Omar Vázquez
Hondas
emociones les deparó a los integrantes del Septeto Nacional de
Ignacio Piñeiro la gira que acaban de realizar por trece países de
Europa. Como botón de muestra, el homenaje que les rindió el
público asistente al Teatro de la Filarmónica de Amsterdam, Holanda,
donde tuvieron que hacer varios bises.
Impactante resultó
también su presentación en el XI Festival Internacional de Jazz de
Polonia, en la Plaza Central de Varsovia, con más de 10 000 personas
bailando y varios canales de televisión transmitiéndolo. La Gaceta
de Varsovia escribió: "Un concierto excelente, por su autenticidad y
sabor".
Allí los calificaron como
"los padres de Buenavista Social Club, y no están lejos de la verdad,
en tanto Juan de Marcos González siempre ha reconocido el apoyo que
le brindaron los "nacionales" Rafael Ortiz y Carlos Embale al conjunto
Sierra Maestra —del cual fue su director y tresero—, al guiarlo
por los vericuetos del son y sentar el precedente de lo que sería
luego el proyecto discográfico laureado con un Grammy.
Según
cuentan Eugenio Rodríguez (El Raspa), director y voz principal, y
Frank Oropesa (El Matador), timbalero y administrador del Nacional, el
Nacional actuó en importantes festivales de jazz, dentro de lo que se
ha dado en llamar world music, en una gira nombrada El sabor de la
tradición, título de su último disco (Sello Fermert Music), el
cual promocionaron con motivo de su salida el próximo septiembre.
Así pasaron por el
Festival Color de Ostrava (República Checa); el Aarhus (Dinamarca),
junto a Hermeto Pascoal y su grupo (Brasil), Dee Dee Bridgwater y
Barbara Hendricks (EE.UU.); el V Festival Rigas Ritmi (Letonia), el
Jazz Zomer 2005, de Bruselas (Bélgica), alternando con George Benson,
Al Jarreau, The Miles Davis Project, Victoria Tolstoy y nuestro
Ibrahim Ferrer, entre otras figuras. Además, actuaron en el Blue
Noite, de Biel (Suiza). Y en Riga, les impresionó que parte de los
más de 5 000 asistentes bailaran una rueda de casino.
El público disfrutó de
un repertorio que incluía, además de Échale salsita, No
juegues con los santos y otros clásicos de Ignacio Piñeiro, Aquí
estoy yo, de Dagoberto Sacerio; Recordar es vivir, de
Eugenio Rodríguez; El sabor de la tradición, de Enrique
Collazo; Cáscara uña faña, de Francisco Oropesa; y Congo
Ta José, de Agustín Someillán.
Aunque por modestia, El
Raspa no lo dice, Frank Oropesa subraya la acogida que le brindaron al
cantor por su timbre, su energía y carisma, que rompió las barreras
del idioma.
El Nacional participará
dentro de pocas semanas en el Festival Toros y Salsa —Sur de Francia—,
en septiembre próximo, junto con Los Papines y la dirección del
reconocido productor discográfico Rodolfo Chacón; y acometerá el
proyecto de un DC con obras antológicas de Ignacio Piñeiro,
producido por el propio Frank Oropesa, el cual han presentado a varias
disqueras nuestras, para ver cual lo asume.
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