Aló Presidente desde Sandino

Martí, Bolívar, y la dignidad de nuestros
pueblos presentes siempre

Bolívar, 70 años antes que Martí —indicó Chávez—, adivinó el imperio. El imperio no se veía todavía, pero él lo adivinó y lo dijo claro en 1886: Los Estados Unidos de Norteamérica parecen destinados por la providencia para plagar la América de miserias a nombre de la libertad. ¡Vaya qué genio el de Bolívar, el primer gran antimperialista conjuntamente con Martí!, exclamó

José A. de la Osa

En diálogo inicial en el Aló Presidente 231, celebrado este domingo en el municipio de Sandino, en la occidental provincia de Pinar del Río, los Comandantes Hugo Chávez y Fidel Castro rememoraron pasajes de la historia cubana y bolivariana.

Fidel habló de las guerras de independencia cubana, del ejemplo legado por Maceo y Máximo Gómez, del símbolo de madre heroica que representa Mariana Grajales, esposa de un venezolano, la madre de los Maceo. Chávez pidió un aplauso para Mariana Grajales, y Fidel acotó que era un símbolo heroico y de la vinculación entre los pueblos cubano y venezolano, porque Maceo fue nuestro mejor jefe militar, el más audaz. Chávez se interesó entonces por el nacimiento y la muerte de Martí.

En sus comentarios sobre Martí, el líder cubano recordó el pasaje en carta escrita a Manuel Mercado, vísperas de su muerte en 1895, en la que afirma que todo lo que había hecho hasta hoy era para impedir, con la independencia de Cuba, que Estados Unidos caiga con esa fuerza más sobre los pueblos de América.

Fidel se refirió a un "precioso cuadro" en el Palacio de la Revolución, que refleja el momento en que muere Martí que, dijo, si me lo autorizaran, lo obsequiaría a Chávez para que lo lleve al Museo de Bolívar en Venezuela. El cadáver de Martí quedó en manos españolas, no obstante la fuerza que hicieran los cubanos por recuperarlo, precisó, para añadir que Martí es nuestro más brillante pensador, y legó a los cubanos la más grande de todas las herencias.

Chávez acotó que Martí fue un infinito bolivariano, recogió las banderas de Bolívar, las alimentó, las actualizó.

Seguidamente recordó sus palabras el 17 de diciembre de 1982, cuando en un discurso improvisado recordó las palabras de Martí en las que dice que Bolívar está en el cielo de América, vigilante y ceñudo, sentado aún en su roca de crear, con el inca al lado y un haz de banderas a los pies; así está él, calzadas aún las botas de campaña, porque lo que él no hizo sin hacer está hasta hoy, porque Simón Bolívar tiene que hacer en América todavía.

Diez años después de ese discurso, recordó, vino la rebelión bolivariana del 4 de febrero, que brotó del fondo de la tierra y de la historia venezolana, de Martí, de Bolívar, todo lo que nos tiene hoy más unidos que nunca en esta batalla primero por la dignidad de nuestro pueblo, por la segunda independencia de nuestra Patria, por la integración caribeña latinoamericana, única manera de salvar a nuestros pueblos, por la lucha contra la hegemonía imperialista.

Bolívar, 70 años antes que Martí —indicó Chávez—, adivinó el imperio. El imperio no se veía todavía, pero él lo adivinó y lo dijo claro en 1886: Los Estados Unidos de Norteamérica parecen destinados por la providencia para plagar la América de miserias a nombre de la libertad. ¡Vaya qué genio el de Bolívar, el primer gran antimperialista conjuntamente con Martí!, exclamó.

Daniel Ortega, líder sandinista y ex presidente de Nicaragua, presente en el Aló Presidente, recordó pasajes de la vida y la muerte de Sandino, asesinado el 21 de febrero de 1934, en un plan organizado por los yankis, y planteó que Sandino clamaba por la unidad de los pueblos latinoamericanos. Él retomó el pensamiento boliviariano y hablaba de la imprescindible unidad, subrayó.

Acotó que este 21 de agosto, en ciudad Sandino, se encontraba el espíritu de Bolívar, gracias a la Revolución Cubana. Y están Fidel, con toda la fuerza y el espíritu de Martí, y Chávez, con toda la fuerza y el espíritu de Bolívar, levantando el espíritu de Sandino.

Seguidamente Shafick Handall rememoró también pasajes de las luchas del revolucionario salvadoreño Farabundo Martí, fusilado en 1932. A preguntas de Fidel de qué les diría Shafick a los salvadoreños si Venezuela fuera agredida por el imperialismo, respondió que, sin necesidad de una asamblea, debemos ir cientos, y si se puede miles, a combatir en Venezuela.

El pueblo salvadoreño, indicó, tiene entrenamiento, porque combatimos en una guerra larguísima y el imperialismo no nos pudo derrotar.

 

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