El Comandante en Jefe Fidel Castro,
presidente de los Consejos de Estado de Ministros de la República
de Cuba defendió la idea de que la ciencia "debe estar siempre
unida a la vida y no a la muerte". Criticó a los países que
hacen lo contrario, y puso de ejemplo los bombardeos atómicos de
Hiroshima y Nagasaki por parte de Estados Unidos.
El líder cubano citó como ejemplo
positivo de la cooperación entre pueblos la graduación de los
primeros médicos de la Escuela Latinoamericana de Medicina, y dijo
que este país se ocupa actualmente de la formación de unos 12 000
galenos del tercer mundo, mientras 25 000 médicos y profesionales
cubanos prestan servicio en el resto del planeta.
Criticó recientes ofrecimientos de
occidente de facilitar 15 000 000 millones de dólares para combatir
el SIDA en África, pues, alegó, no se puede enfrentar ese flagelo
desde un hotel de cinco estrellas, sino yendo a las selvas y mesetas
donde habitan esos enfermos.
Aludió a la exhortación del
presidente Hugo Chávez, quien habló antes que él, de formar en el
futuro unos 200 000 médicos por esta vía, lo cual, aseguró,
facilitaría aún más la ayuda a los países subdesarrollados.
Refiriéndose irónicamente al
término "desestabilización", manejado por gobernantes
estadounidenses, Fidel caracterizó el trabajo próximo de estos
graduados cómo adecuado para "desestabilizar el sufrimiento y
la pobreza".
Destacó el capital humano creado por
la Revolución Cubana, al cual puso por encima del capital
financiero manejado por Occidente, y aseveró que "la libertad
se conquista con la solidaridad".
"La solidaridad que nos da la
unión —agregó— es lo único que pudiera permitirnos salvar
esta sufrida especie que, a lo largo de miles de años, no ha
conocido más que la explotación, la indigencia, la humillación y
el sufrimiento".