Brisma realizó, junto a otros estudiantes de la
ELAM, su internado (último año) en Haití. En total fueron 300 los
que hicieron el internado en Honduras, Guatemala y Haití.
Puso de relieve que conocer a Cuba y a su pueblo les
posibilitó apreciar que la solidaridad entre los hombres, el
desarrollo del potencial humano y la fraternidad entre los pueblos
es posible, porque el mundo necesita hombres de valores, dignos,
capaces de luchar contra los poderosos y criminales que pretenden
destruir a la humanidad con la guerra y la injusticia.
Sin ocultar su admiración, planteó cómo en
condiciones difíciles y adversas los poco que tiene el pueblo
cubano lo reparte entre muchos. Y esto es posible, dijo, gracias a
la Revolución que constituye un manto de esperanza para los países
del mundo, ansioso de una vida mejor.
Al pasar revista de su estancia en tierra cubana,
dijo que se había formado con un alto nivel científico y técnico,
y comentó que ya había podido poner en práctica los conocimientos
alcanzados durante su internado en Haití. Allí, rememoró, donamos
nuestra sangre a los pacientes, le compramos medicamentos con el
estipendio estudiantil, y no dejamos de atender a ningún enfermo
por falta de dinero.
En los cinco meses de trabajo, dijo que los
internistas consultaron más de 700 mil pacientes, ayudaron a salvar
más de 10 mil vidas y realizaron más de 3 mil partos y más de 5
mil procederes quirúgicos.
Reconoció que estas experiencias son únicas en el
mundo, porque no la tiene ningún graduado de Medicina de las
universidades elitistas capitalistas.
Por eso, estamos suficientemente preparados para
hacer realidad un pensamiento del héroe cubano José Martí: Patria
es Humanidad.