Hoy cuando el modelo neoliberal, empeorándolo todo
—dijo—, privatiza nuestros sistemas de salud y cercena la vida
de los más pobres y las capas medias, condenándonos a padecer y
morir de enfermedades curables, Cuba nos entrega una generación de
médicos y médicas, que como aquellos misioneros de las primeras
brigadas de alfabetización tras el triunfo de la Revolución Cubana
iban a campos y ciudades, montañas y llanos a ejercer esa noble
profesión para salvar vidas y preservar salud, expresó Fidelina
Virtudes de la Rosa, madre de uno de los más de 1 610 graduados
Recordó que durante seis años en los encuentros de
Padres y Madres que realizamos en la ELAM, hemos recibido informes
de las autoridades académicas y de la salud de Cuba y nos han hecho
partícipes del proceso de formación y maduración de nuestros
muchachos y muchachas hoy profesionales.
Tuvo palabras de reconocimiento por la labor
realizada por el Gobierno y pueblo cubanos y dijo que cada día
nuestras familias piensan en Cuba y aman a este pueblo, por su
solidaridad y desprendimiento. Amamos un pueblo, precisó, que
muestra su amor por la humanidad, compartiendo, a pesar de las
dificultades que le son creadas desde fuera, dos de las principales
conquistas de la Revolución: la salud y la educación.
Planteó que durante estos años hemos proclamado en
nuestros encuentros de padres una condena al oprobioso bloqueo
impuesto contra Cuba, hemos defendido el derecho a la
autodeterminación de Cuba y el derecho de su pueblo a defender su
proyecto de sociedad socialista.
Como madre latinoamericana y caribeña, y en nombre
de todas las familias de los estudiantes, Fidelina expresó la
solidaridad con las madres y familiares de René,
Antonio, Fernando, Gerardo y Ramón, los Cinco patriotas cubanos
injustamente presos en cárceles norteamericanas, y festejar junto
al pueblo de Cuba la sentencia de la Corte de Atlanta que posibilita
un juicio justo donde puedan demostrar su inocencia y pueda salir
victoriosa la lucha de los pueblos contra el terrorismo y en defensa
de la humanidad.
Extendió una felicitación a Fidel, porque,
indicó, solo una mente visionaria como la suya podría parir una
obra como esta que nos entrega hoy sus primeros frutos y aún no es
posible medir su trascendencia.