El carnaval comenzó mojado... pero la sequía se mantiene

ALEXIS ROJAS AGUILERA

HOLGUÍN.—Una vez más, el carnaval comenzó mojado. Leves chubascos, suficientes para crear fango y detener el principio de los festejos, marcaron el inicio de la jornada. Sin embargo, de ahí no pasó el embullo.

En la parte oeste de la provincia sigue sin llover como hace falta. Para muchos aquí es como si en las capas media y alta de la atmósfera, existiera una suerte de selectivo paraguas que impide las precipitaciones en esta región.

Lo cierto es que de 568,2 millones de metros cúbicos (m3) de capacidad de embalse que tiene actualmente esta provincia, solamente permanecen almacenados 234,2 millones, casi todo en el este holguinero. Las presas Nipe, Sabanilla y Nuevo Mundo atesoran 202,9 millones.

Por tanto, para el ya reseco oeste, quedan apenas en sus embalses unos 31,4 millones de m3, solo una parte pequeña de ellos aprovechables.

Estos datos ilustran cuán difícil es la situación hidráulica que afronta esta parte del territorio holguinero por la falta de lluvias desde hace largo tiempo.

Realidad que se torna por día más compleja cuando, por ejemplo, son más de 3 500 los pozos agotados y pasan del centenar los asentamientos poblacionales y de casi medio millón las personas abastecidas por medios alternativos.

La ciudad de Holguín por su población (unos 300 000 habitantes), industrias y grandes centros de servicios, es la que concita los mayores desvelos, a fin de asegurar que la vida continúe su curso lo más normal posible.

Las tres presas de abasto de la ciudad, con capacidad de embalse para 86,4 millones de m3, tienen en cero su reserva. Y ni siquiera el huracán Dennis fue capaz de transformar para bien la situación; muy por el contrario, tras su paso las reservas acumuladas se redujeron en dos millones de m3.

Pero la vida continúa. Acertado es el esfuerzo para favorecer la desconexión de las redes de varios grandes consumidores del sector industrial y de servicios, mediante la localización de fuentes subterráneas y la apertura de decenas de nuevos pozos en barrios principales de la ciudad.

Para garantizar el agua potable a la población de la capital provincial, funcionan unos 170 puntos de distribución, mientras que cerca del centenar de carros cisternas estatales y medios de transporte del sector privado acarrean el líquido para otros usos.

Los carros se abastecen en varios cargaderos y con el agua traída por ferrocarril desde Cacocum.

El más seguro soporte de abasto lo constituye la conductora Cauto-Güirabo que tributa cerca de un tercio del agua total consumida.

La lucha contra la presente sequía, a partir de decretada la fase de alerta para los municipios de Holguín y Urbano Noris, el 29 de julio del 2003, continúa. En favor de los holguineros, se debe apuntar que, pese a severas pérdidas y daños, registran sostenidos avances socioeconómicos, pero sobre todo, la situación ha permitido ganar conciencia de la importancia de este recurso, de su protección y uso eficiente, del costo enorme de las pérdidas en redes o por despilfarros y de la trascendencia de aprender a vivir en condiciones de sequía.

 

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