Majadahonda 1936, vocación de servicio

Teatristas, actores, músicos, poetas, promotores. Gente de cultura. Profundamente comprometidos con la Patria y la Humanidad. Visceralmente martianos. Cuarenta y cinco vidas dedicadas a enaltecer el arte y repartirlo en otras tierras del mundo. Ellos fueron los merecedores ayer de la distinción Majadahonda 1936, que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) a quienes, desde su labor intelectual y artística, hacen votos por la solidaridad internacional y la excepcional contribución en defensa de la cultura cubana.

El nombre de la distinción recuerda el lugar donde cayó Pablo de la Torriente Brau, excepcional escritor y periodista, combatiente internacionalista contra la revuelta fascista que derrocó a la República española.

En acto efectuado en la sede de la UNEAC, en el que estuvo presente Abel Prieto, miembro del Buró Político del Partido y ministro de Cultura, Carlos Martí, presidente de la organización, dedicó la entrega a los Cinco Héroes, hoy día secuestrados por el sistema penal norteamericano, y elogió la vida y obra de Pablo de la Torriente.

Además de Abel, impusieron las distinciones, Sergio Corrieri, presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), Ernesto López, presidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) y José Loyola, vicepresidente de la UNEAC.

En nombre de los condecorados, el arquitecto y pintor José A. Choy, reiteró el compromiso con la verdad y la justicia de los intelectuales y artista cubanos, y su irreductible vocación solidaria. (M.R.)

 

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