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San Pedrito fue la primera
ORLANDO GUEVARA NÚÑEZ
SANTIAGO
DE CUBA.—En una vivienda de la calle Guardado, marcada con el
número 60, en el Reparto San Pedrito, ocurrió un hecho
trascendente para la historia de la Federación de Mujeres Cubanas:
el 23 de agosto de 1960 nació la primera delegación de base
santiaguera de la organización que ahora cumple 45 años.
Allí vive aún Paula
Cupull Reyes (Maíta), quien en aquella ocasión fue seleccionada
secretaria de finanzas. Esperanza Griñán Portuondo quedó como
secretaria general. Ambas tienen todavía frescos los recuerdos
sobre aquel histórico día.
Paula y Esperanza rememoraron aquellos días.
Cuando triunfó la
Revolución —apunta Esperanza—, aquí fundamos una organización
que se nombró Unidad Femenina, con el objetivo de apoyar el proceso
revolucionario en todo lo que fuera posible.
Los recuerdos de las dos
federadas fundadoras regresan al 23 de agosto de 1960. La casa se
llenó de mujeres —apunta Maíta— y vino una compañera de
apellido Acosta, del municipio, y también Mérida García
(fallecida), una combatiente clandestina a quien por sus acciones
Frank País le llamaba La Bruja. Ella era Orientadora Política.
Se nos planteó que se
iba a hacer una sola organización de mujeres, la Federación de
Mujeres Cubanas —rememora Esperanza— y que debíamos convencer a
las demás compañeras, lo cual no fue necesario, pues todas
estábamos de acuerdo, aunque existían distintas organizaciones
femeninas.
Entonces se luchaba por
la incorporación de la mujer al trabajo, se distribuían las
capacidades para los niños en los círculos infantiles, se hacían
trabajos voluntarios, se incorporaban compañeras a la superación y
a muchas otras tareas.
Maíta y Esperanza
recuerdan cómo hubo que explicar lo de la incorporación de los
niños a los círculos infantiles, institución muy atacada por la
contrarrevolución. Y existía también el tabú de que la mujer era
para la casa, no para trabajar en la calle.
Pero el trabajo de la
FMC se extendió con rapidez. Miles de mujeres se incorporaron a
ella, al trabajo, a la defensa, al estudio. Se creó un taller de
corte y costura y muchas de esta delegación se incorporaron en 1961
a la Campaña de Alfabetización y luego al Programa de Seguimiento
Educacional.
Sobre los difíciles
días del ataque mercenario a Playa Girón, Maíta guarda un nítido
recuerdo: "Mi esposo partía para la caña. Vino Mérida y me dijo
que estaban bombardeando, que fuera para la dirección regional. La
casa quedó llena de mujeres esperando orientaciones. Nos dijeron
que preparáramos botiquines y la casa se llenó de estos con muchas
medicinas. Otros hogares se prepararon como refugio. Creamos cuatro
botiquines en distintos lugares y esta casa era el centro de ellos.
Hacíamos guardia durante la noche en todo el barrio".
"En estos días de
celebración —explica Maíta— algunas jóvenes han venido a
felicitarme y yo les digo: Esto no es mío, es de ustedes, cuídenlo".
La condición de octogenaria y la salud ya no le permiten los
trajines de dirigir la organización, "pero la mente está clara",
afirma ella. Esperanza, mientras tanto, cumplió ya 89 años yÁ
sigue.
Ahora pertenecen a la
delegación número Uno Fe del Valle, bloque 195, de San Pedrito, y
se mantienen como activistas de la FMC. La continuidad está
asegurada, expresan.
Yanelys Rubán Alfaro,
de 25 años de edad y profesora del preuniversitario Rafael María
Mendive, es la secretaria general. Y es también nieta de Esperanza,
la secretaria fundadora. Otras dos jóvenes, Yaitza Moya
Hechavarría y Yusmelis Bordeloy Despaigne, integran el actual
equipo de dirección de la delegación.
Apuntan con orgullo que
en su circunscripción es una mujer, Míriam Bayard, la delegada a
la Asamblea Municipal del Poder Popular.
Maíta y Esperanza
asumen con humildad el honor de haber dirigido la primera
delegación de la Federación de Mujeres Cubanas creada en Santiago
de Cuba y en la región oriental. Ahora, desde su entrañable San
Pedrito, dedican su recuerdo a muchas compañeras luchadoras, entre
ellas a Vilma Espín, a quien le decimos que "continuaremos luchando".
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