WASHINGTON, 19 de agosto (PL).
— Más de un centenar de personas mantienen hoy la protesta cerca
del rancho del presidente George W. Bush, en Crawford, Texas, pese
al temporal retiro de Cindy Sheehan, quien inició la vigilia el 6
de agosto último.
La madre de Casey Sheehan, un soldado
muerto en Iraq, abandonó la víspera la vigilia contra la guerra,
porque su madre sufrió un derrame cerebral, pero advirtió que
regresará tan pronto sea posible.
Cindy había declarado que sólo se
retiraría del lugar, cuando el gobernante accediera a reunirse con
ella o terminase sus vacaciones para volver a la Casa Blanca a
finales de este mes.
Con su demanda, este grupo de madres,
padres y otros familiares esperan presionar a la Casa Blanca para
que apresure el retiro de las tropas de la nación árabe donde han
caído mas de mil 850 soldados estadounidenses.
Desde el inicio de la vigilia, el Presidente declaró a la prensa que no ordenará la retirada de los
uniformados, pues sería un mensaje erróneo que podría ser
aprovechado por el terrorismo.
Sin embargo, en medios
gubernamentales crece la preocupación, en tanto el movimiento
iniciado por la madre de Casey es hoy un emblema del movimiento
antibélico nacional.
Cada día son más las madres y
padres, quienes también perdieron a sus hijos en la guerra de Iraq,
que acuden a protestar con ella o a brindarle su solidaridad.
La actitud de la mujer y el creciente
respaldo en Texas y en otras partes del país convirtió el asunto
en noticia nacional y la cobertura mediática entorpece los planes
de la Casa Blanca para dar una imagen de progreso en la guerra.
Preocupa al equipo de estrategas del
Presidente que el apoyo popular a la guerra y consecuente ocupación
de la nación del Golfo Pérsico está a la baja.
Lo que pudo resolverse con una
entrevista se inflama cada día y ahora son más los que se plantan
en los más diversos sitios del país para manifestar su rechazo a
la ocupación.
La víspera, el diario californiano
La Opinión citaba declaraciones de Bush, quien en una aparición
pública decía que era "un trabajo difícil" consolar a
las madres y viudas de los soldados estadounidenses muertos en Iraq.
Una madre respondió al gobernante:
"Trabajo difícil es ver el
asesinato de tu hijo en CNN una noche de un domingo cuando uno está
gozando la última cena que jamás gozará realmente de aquí en
adelante".
"Trabajo difícil es recibir a
tres oficiales militares que llegan a tu casa horas después para
confirmar el asesinato antes mencionado de tu hijo, tu primer
nacido, tu dulce bebé bueno y gentil".
"Trabajo difícil es enterrar a
tu hijo 46 días antes de que cumpla 25 años. Trabajo difícil es
abrazar a tus otros tres hijos mientras baja el cuerpo de su hermano
mayor a la tierra".
"Trabajo difícil es no tirarse
a la tumba con él y que la tierra nos cubra a ambos".
Esa madre es Cindy Sheehan.