¡El colmo!

MIGUEL ÁNGEL UNTORIA PEDROSO

En los Estados Unidos, las empresas emprenden cualquier tipo de negocio cuando de ganar dinero se trata. Pero lo informado en un cable publicado este viernes por la agencia ANSA, es el colmo.

El nuevo filón encontrado por la empresa de Los Ángeles, Prolacta Bioscience, para seguir incrementando sus riquezas resulta increíble. Los emprendedores capitalistas pretenden vender a los hospitales leche materna (legítima, no fabricada), y afirman que sería muy efectiva para la cura de algunas enfermedades infantiles.

Ahora la Prolacta Bioscience realiza investigaciones encaminadas a establecer con claridad en qué tratamientos podría ser empleada la leche materna.

Hasta la fecha, en Estados Unidos y en otros muchos lugares, las donaciones de leche materna se realizan en los llamados bancos de leche, y sin fines de lucro se entregan a las familias que la necesitan.

La Prolacta pretende cambiar esta costumbre para obtener ganancias y establecer la modalidad de la compra y venta del producto.

En concreto se proponen comprar la leche a los bancos y a los hospitales, pasteurizarla y revenderla a los mismos hospitales, posiblemente con llamativos envases en colores que la recomienden para diferentes tratamientos, entre otros casos para los niños prematuros.

Elena Medo, una de las dirigentes de Prolacta, afirmó que la leche materna puede tener efectos increíbles y trató de justificar el proyecto afirmando que el dinero de las ventas será utilizado para realizar investigaciones científicas.

Algunos ya se preocupan por la iniciativa. La Human Milk Banking Association de Estados Unidos afirma tener duda sobre los planes de Prolacta.

Otros como la asociación de los "bancos de leche" norteamericanos, consideran que la compañía traería como consecuencia que las madres y las estructuras hospitalarias se convertirían en "máquinas de producción" de leche con fines comerciales y especulativos.

De progresar el proyecto de Prolacta, desaparecería una idea tan noble y solidaria como la donación a los necesitados de tan preciado producto de la madre naturaleza. Tampoco habría que dudar que en nombre del sacrosanto mercado, proliferen un día granjas productoras de leche humana.

 

 

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