La caída del Boeing 737 en Grecia se
debió probablemente a la conjunción simultánea de varios fallos
técnicos, siendo el principal de ellos una súbita
despresurización de la cabina, indicaron hoy expertos aeronáuticos
a Prensa Latina.
Poco antes de estrellarse en suelo
griego, un pasajero de la aeronave pudo trasmitir un mensaje en el
que decía: "El piloto está azul, nos estamos
congelando".
Esa frase, según pilotos consultados
por PL, sugiere ante todo una brutal falta de oxígeno como
plausible causa de esa coloración del piloto, algo que debido a la
brusca despresurización podría haberle provocado la muerte
rápidamente, o un estado de inconciencia.
Adicionalmente, la disminución de la
temperatura en el interior del avión de la línea Helios Airways,
también respondería a esa causa.
A los 10 mil 400 metros de altura a
que volaba el Boeing 737, el sistema de aire acondicionado y el
sellaje de la cabina mantienen una temperatura próxima a los 20
grados Celsius sobre cero y una presión interior equivalente a la
reinante a una altura de dos mil 400 metros.
De esa manera se logra un ambiente
agradable —y vital— para los pasajeros.
En caso de perderse la presurización
—por causas aun por establecerse— la temperatura dentro de la
aeronave tendería a igualarse a la exterior, que a esa altura es de
entre 40 y 50 grados Celsius bajo cero.
Aunque en esas eventualidades se
ponen a disposición de los pasajeros máscaras de oxígeno, si no
se baja rápidamente la altura de crucero por debajo de los tres mil
metros, la muerte por congelación, previa pérdida de conciencia,
sobreviene en cuestión de minutos e, incluso, segundos.
Por supuesto, sostienen los expertos,
si por una falla en el sistema de emergencia de suministro de
oxígeno de los pilotos —que es independiente del de la cabina de
pasajeros— estos pierden la conciencia, no pueden ser capaces de
corregir la trayectoria de manera adecuada.
Adicionalmente, una hipotética
penetración de gases tóxicos en el sistema de aire acondicionado
(junto a la pérdida de presión) pudiera impedirles a los pilotos,
por pérdida de conciencia, la adopción de un nuevo nivel de vuelo.
A favor de esas explicaciones habla
un reporte de los pilotos de dos cazas F-16 de la Fuerza Aérea
Helénica que se acercaron en vuelo al avión de Helios, pudiendo
apreciar al copiloto aparentemente desmayado sobre los controles, en
tanto el capitán no podía verse.
Las máscaras de oxígeno de
emergencia colgaban del techo.
A esas informaciones se suma la
alerta emitida por los pilotos del Boeing 737 poco después de
despegar desde el aeropuerto chipriota de Lárnaca sobre ciertos
fallos en el sistema de aire acondicionado.
También los primeros análisis de
los cuerpos de las 121 personas a bordo indican que en el momento en
que el Boeing 737 impactó la tierra a 40 kilómetros al norte de
Atenas, estos estaban completamente congelados.
La ocurrencia de esos fallos son
extremadamente raros. De hecho nunca antes en la historia de la
aviación civil se había registrado algo semejante.
No obstante, son de tener en cuenta
ciertos reportes aparecidos en la prensa internacional, que hablan
de deficiencias en el mantenimiento de la aeronave.
De cualquier manera, solo el
análisis de los especialistas, que comenzarán por el estudio de
las grabaciones de las cajas negras, podrán establecer las causas
reales del fatal suceso, paso previo e imprescindible para evitar
accidentes similares en el futuro.
Aunque los desastres de aviación
suelen ocupar los titulares de los medios mundiales de
comunicación, los expertos señalan que es justamente ese medio de
transporte el más seguro existente.