Brusca despresurización, probable causa de 
caída del avión griego

MANUEL VÁZQUEZ

La caída del Boeing 737 en Grecia se debió probablemente a la conjunción simultánea de varios fallos técnicos, siendo el principal de ellos una súbita despresurización de la cabina, indicaron hoy expertos aeronáuticos a Prensa Latina.

Poco antes de estrellarse en suelo griego, un pasajero de la aeronave pudo trasmitir un mensaje en el que decía: "El piloto está azul, nos estamos congelando".

Esa frase, según pilotos consultados por PL, sugiere ante todo una brutal falta de oxígeno como plausible causa de esa coloración del piloto, algo que debido a la brusca despresurización podría haberle provocado la muerte rápidamente, o un estado de inconciencia.

Adicionalmente, la disminución de la temperatura en el interior del avión de la línea Helios Airways, también respondería a esa causa.

A los 10 mil 400 metros de altura a que volaba el Boeing 737, el sistema de aire acondicionado y el sellaje de la cabina mantienen una temperatura próxima a los 20 grados Celsius sobre cero y una presión interior equivalente a la reinante a una altura de dos mil 400 metros.

De esa manera se logra un ambiente agradable —y vital— para los pasajeros.

En caso de perderse la presurización —por causas aun por establecerse— la temperatura dentro de la aeronave tendería a igualarse a la exterior, que a esa altura es de entre 40 y 50 grados Celsius bajo cero.

Aunque en esas eventualidades se ponen a disposición de los pasajeros máscaras de oxígeno, si no se baja rápidamente la altura de crucero por debajo de los tres mil metros, la muerte por congelación, previa pérdida de conciencia, sobreviene en cuestión de minutos e, incluso, segundos.

Por supuesto, sostienen los expertos, si por una falla en el sistema de emergencia de suministro de oxígeno de los pilotos —que es independiente del de la cabina de pasajeros— estos pierden la conciencia, no pueden ser capaces de corregir la trayectoria de manera adecuada.

Adicionalmente, una hipotética penetración de gases tóxicos en el sistema de aire acondicionado (junto a la pérdida de presión) pudiera impedirles a los pilotos, por pérdida de conciencia, la adopción de un nuevo nivel de vuelo.

A favor de esas explicaciones habla un reporte de los pilotos de dos cazas F-16 de la Fuerza Aérea Helénica que se acercaron en vuelo al avión de Helios, pudiendo apreciar al copiloto aparentemente desmayado sobre los controles, en tanto el capitán no podía verse.

Las máscaras de oxígeno de emergencia colgaban del techo.

A esas informaciones se suma la alerta emitida por los pilotos del Boeing 737 poco después de despegar desde el aeropuerto chipriota de Lárnaca sobre ciertos fallos en el sistema de aire acondicionado.

También los primeros análisis de los cuerpos de las 121 personas a bordo indican que en el momento en que el Boeing 737 impactó la tierra a 40 kilómetros al norte de Atenas, estos estaban completamente congelados.

La ocurrencia de esos fallos son extremadamente raros. De hecho nunca antes en la historia de la aviación civil se había registrado algo semejante.

No obstante, son de tener en cuenta ciertos reportes aparecidos en la prensa internacional, que hablan de deficiencias en el mantenimiento de la aeronave.

De cualquier manera, solo el análisis de los especialistas, que comenzarán por el estudio de las grabaciones de las cajas negras, podrán establecer las causas reales del fatal suceso, paso previo e imprescindible para evitar accidentes similares en el futuro.

Aunque los desastres de aviación suelen ocupar los titulares de los medios mundiales de comunicación, los expertos señalan que es justamente ese medio de transporte el más seguro existente.

 

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