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Urgell en los predios
de París
Andrés
D. Abreu
Especial para Granma
PARÍS.—Luego
de un recorrido por el sur de Francia donde además del éxito de
los artistas de la plástica y de la danza cubanas en Monaco y
Cannes, respectivamente, tambien es reconocido el paso de destacados
y veteranos músicos de la Isla por varios festivales de verano y de
Orishas —ahora robándose el show de una noche en el Festival de
Jazz de Niza—, de regreso a París me esperaba la noticia de que
la Fundación Brownstone había decidido otorgar por primera vez un
premio y que el elegido resultó el joven pianista cubano Gabriel
Urgell, quien actualmente es becario del Conservatorio Nacional
Superior de Música y Danza de París.
Urgell,
tras varios premios en Cuba (UNEAC y Cervantes) y otros dos (segundo
lugar y del público) en el Concurso de Valladolid (España), ganó
en el año 2004 el concurso de oposición para un ciclo de
perfeccionamiento en el prestigioso Conservatorio francés. Luego de
haber sido elegido por unanimidad y con máxima calificacion, la
firma alemana constructora de pianos Bluthmer, le obsequió un
instrumento y ofreció un concierto en el auditorium de la
reconocida fábrica.
Gabriel obtuvo ahora el
premio Brownstone como apoyo a su carrera y a su proyecto de
difusión de la música clásica iberoamericana, idea que busca
propiciar una mayor incidencia en los grandes mercados europeos de
interpretaciones de sonatas, fantasias y danzas de compositores como
Cervantes, Villalobos, Fariñas, De Falla, Turina y Ginastera.
Según opina Urgell, es
muy escasa la presencia de estos autores y sorprende a muchos
europeos escuchar que existe una riqueza de sonidos en esta región
poco explotada. Atendiendo al significado de esta preocupación y
los éxitos del artista, la Fundacion Brownstone determinó
estimular con la beca a este pianista cubano de 28 años, graduado
del ISA y que ya ha tocado en Cuba junto a la Orquesta Sinfónica
Nacional bajo la batuta de maestros como Leo Brouwer, Guido López
Gavilán, Elena Herrera e Iván del Prado.
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