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Gala de las
Estrellas Ballet 2000
Cannes reconoce el
talento y el rigor
Recibe Alicia Alonso
el Premio Irene Lidova a toda una carrera
Andrés
D. Abreu Especial para Granma
CANNES,
Francia.—El talento y el rigor que han marcado la consagración de
una vida dedicada a la danza por parte de Alicia Alonso fueron
destacados durante la entrega del Premio Irene Lidova a toda una
carrera, otorgado a la diva cubana del ballet durante la Gala de las
Estrellas organizada por la revista especializada Ballet 2000 en el
Gran Auditorium del Palacio de los Festivales de Cannes.
Alicia recibe el premio en Cannes en la noche del sábado.
Alicia fue reconocida
como piedra sagrada y como dueña del camino más extraordinario en
la historia del ballet por su labor como bailarina, coreógrafa y
formadora de una escuela de muchas generaciones de bailarines. Por
su parte la directora del Ballet Nacional de Cuba agradeció a los
organizadores del premio y al Gobierno y pueblo francés esta nueva
emoción y este nuevo momento de vida, además de reconocer la
dedicación y seriedad con que la crítica de origen ruso Irene
Lidova desempeñó su ejercicio profesional.
Imágenes de Alicia
interpretando Carmen, El lago de los cisnes y Giselle
llevaron al público a expresar con aplausos un reconocimiento
previo al momento mismo de la entrega del premio. Sobre la pantalla
también pudo leerse un comentario de la Lidova donde escribió: "Leyenda
viva de la danza, Alicia Alonso es uno de los monstruos sagrados del
ballet del siglo XX. Ella ha sido una explosión de virtuosismo sin
límites, de un brío esencial y también la demostración de una
regia elegancia".
Como Estrellas Ballet
2000 para la Gala de Cannes fueron seleccionados este año los
bailarines cubanos Viengsay Valdés y Joel Carreño; Miteki Kudo y
Gil Isorat, de la Ópera de París; Rihoko Sato y Vaclav Kunes, de
la Compañía Karas de Saburo Teshiwara; Susanne Grinder y
Kristoffer Sakurai, del Royal Ballet de Dinamarca; Marinela Nuñez y
Thiago Soares, del Royal Ballet de Inglaterra; Alina Somova y Antón
Korsakov, del Ballet Kirov del Teatro Marinskii de San Petersburgo;
y como invitado especial el reconocido bailarín italiano Toni
Candelero, acompañado por la albanesa Enada Hoxda.
El programa resultó
atractivo en su generalidad gracias a una combinación de obras como
Aubade (Candelero y Hoxda), en homenaje al centenario de
Serge Lifar, una interesante y muy contemporánea pieza de Saburo
Teshigawara, Scream and Whisper (Sato y Kunes), junto a
varios pas de deux del repertorio clásico entre los que destacaron
las interpretaciones de El corsario, por la argentina Nuñez
y el brasileño Soares, y Don Quijote, por Viengsay Valdés y
Joel Carreño.
Durante un encuentro
posterior a la Gala este enviado conoció de la disposición total
de Toni Candelero de regresar a Cuba para el próximo Festival de
Ballet de La Habana del 2006, así como la satisfacción intensa del
brasileño Soares tras haber sido invitado por Alicia a este mismo
evento para bailar un clásico completo junto al Ballet Nacional de
Cuba. La compañía cubana recibirá, con vistas a este Festival,
una colaboración del Gobierno francés para la renovación de
vestuarios.
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