Celima Bernal

En mis tiempos no se usaban las palabras obscenas, pero había frases hechas que las traían "convoyadas". Las decían los hombres con voz muy baja y en círculos íntimos. De alguien a quien no los unía una verdadera amistad, afirmaban: "Lo conozco de ¿qué hay?, ¿qué hay? y pa'l...." Marianao era el equipo perdedor entre los cuatro que existían entonces en el béisbol nacional. Si una película, por ejemplo, estaba muy mala, siempre había quien asegurara: "Está de ... y Marianao al bate". Generalmente, delante de las mujeres las sustituían por silencios elocuentísimos, pero por supuesto, una las adivinaba. ¡Que curioso resulta el hecho de que esos palabros —como las llaman los españoles— ofenden en la lengua materna, sin embargo no sucede así en las que estudiamos, aunque las hablemos muy bien!

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Especiales |

SubirSubir