Celima Bernal

· Hace unos días me referí a la importancia de ampliar el vocabulario; pero no debemos usar vocablos cuyo significado desconozcamos o cuya pronunciación no dominemos. He oído cosas como: "La alquilina" en vez de la inquilina —quizás lo imaginaron derivado de alquiler—; "el estrecado" por: el altercado; "no tiene ni un apis de razón", en lugar de ni un ápice. También: "ella es liviana", cuando pretendían decir: lesbiana, y: "la casa parecía una pocilcra" por: parecía una pocilga. Y ¿saben algo muy curioso? Los que cometieron semejantes barbaridades estaban criticando minutos antes o después, la manera descuidada con que la gente se expresaba. Parodiando aquello de "andar con pies de plomo", hablemos con lengua de plomo.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Especiales |

SubirSubir