Juez de caso Pinochet recibirá Premio a la Coherencia

SANTIAGO DE CHILE, 20 de julio (PL).— El emblemático ex juez chileno Juan Guzmán, quien procesó al ex dictador Augusto Pinochet por crímenes perpetrados durante su régimen militar (1973-90), recibirá hoy aquí el Premio a la Coherencia Laura Rodríguez.

"Reconocer e impulsar modelos, cuyos valores enriquezcan el quehacer político y social de Chile, distinguiendo cada año a un personaje público del país es el objetivo de este galardón", señala una nota del Partido Humanista.

En un acto, previsto para celebrarse en la sala de la Cámara de Diputados del ex Congreso Nacional, el candidato presidencial del pacto Juntos Podemos Más, el humanista Tomás Hirsch, entregará la distinción a Guzmán.

Mientras que Dario Ergas, viudo de la diputada Laura Rodríguez, disertará sobre el aporte de lo espiritual a lo político.

Este Premio se otorga por quinta vez. En 2001 fue entregado a la abogada de los derechos humanos Carmen Hertz; en 2002, al empresario de las comunicaciones Nibaldo Mosciatti Moena; en 2003, al abogado y ex diputado Andrés Aylwin Azócar y el pasado año a la prestigiosa doctora Paula Peláez.

Al respecto, Rosita Ergas Benmayor, directora de la Fundación Laura Rodríguez, declaró que la coherencia es más que "pensar, sentir y actuar en la misma dirección, y tratar a otros como uno desea ser tratado. Dos propuestas tan sencillas que pueden ser entendidas como simples ingenuidades".

Sin embargo, agregó, "tras esa aparente candidez hay una nueva escala de valores en cuyo punto más alto se pone la coherencia; una nueva moral para la que no es indiferente cualquier tipo de acción".

Una nueva aspiración que implica ser consecuentes en el esfuerzo por dar dirección a los acontecimientos humanos. Y el directorio de la Fundación creyó que el juez Guzmán cumplía esas ambiciosas condiciones, sentenció.

De 61 años e hijo del poeta Juan Guzmán Cruchaga, el magistrado ingresó al Poder Judicial en 1970, tres años antes del golpe militar que derrocó al presidente Salvador Allende.

Bien considerado entre sus colegas, su nombre salió por primera vez a la palestra pública a mediados de la década del 90, cuando acogió un recurso de protección que impidió la exhibición en Chile de la película La última tentación de Cristo, de Martin Scorsese.

Tras esa polémica fue encargado de las investigaciones en la ex Colonia Dignidad, un enclave de alemanes en el sur del país, donde se investiga sobre torturas y cementerios para sepultar a opositores a la dictadura.

A partir de ese acontecimiento, Guzmán fue adentrándose cada vez más en los temas relacionados con las violaciones a los derechos humanos durante el régimen castrense.

Pero su nombre quedó definitivamente vinculado al tema cuando en enero de 1999 resultó designado como ministro (juez) especial por la Corte de Apelaciones para que acumulara en un solo proceso todas las querellas presentadas contra Pinochet.

El 6 de marzo de 1999, Guzmán pidió al tribunal de alzada el desafuero del ex general golpista para privarlo de su inmunidad como senador vitalicio y enfrentarlo a las acusaciones. Pudo procesarlo en dos causas separadas (Caravana de la Muerte y Operación Cóndor).

Siempre se mostró partidario de que Pinochet fuera juzgado en Chile y reconoció que la investigación que llevó fue "una causa relevante desde el punto de vista jurídico, social e histórico".

Hace unos dos meses, Guzmán se retiró del Poder Judicial.

 

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