BUENOS AIRES, 20 de julio (PL).—
Trabajadores de la Salud de Argentina reiniciaron hoy los paros que
realizan desde inicios de año en reclamo de aumentos salariales y
otras reivindicaciones laborales.
La renuencia del gobierno de la
provincia de Buenos Aires para atender las demandas figura como
causa de esta decisión del gremio de los empleados de más de 70
hospitales públicos de seguir con la medida de fuerza dos días por
semana.
Hoy se incorporó a esta acción el
personal no médico del hospital pediátrico capitalino Garrahan,
nucleado en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).
Estos reclaman un salario básico de
mil 800 pesos (poco más de 600 dólares) y un adelanto de otros 600
pesos (208 dólares), así como un incremento del dos por ciento por
año de antigüedad.
El titular de ATE en ese centro,
Gustavo Lerer, denunció además que el primer equipo de resonancia
magnética en un hospital público, en proceso de montaje en el
Garrahan, no podrá funcionar porque fue robada una parte importante
de los sistemas de mando.
Ello se debe —dijo— a
negligencias de las autoridades, y agregó que esa máquina estaba
embalada en la puerta del hospital desde hace cinco años y justo
cuando se emprende la instalación se produce el robo, lo cual
significa un duro golpe a la atención de pacientes.
Otro importante centro, el hospital
Malbrán —donde se realizan los controles de las vacunas que se
aplican en todo el país— también continúa una huelga en reclamo
de una recomposición salarial y el mejoramiento de las condiciones
de trabajo.
El ministro de Salud de la provincia
de Buenos Aires, Ismael Passaglia, no respondió al pedido de los
líderes de ATE de ser recibidos en audiencia, quienes en respuesta
ocuparon sus oficinas privadas la semana pasada.
Como respuesta a las demandas,
Passaglia optó por descontar del salario de los trabajadores los
días de ausencia por participar en la huelga.