MOSCÚ.— Luis Ortiz se vistió de héroe y
Odlanier Solís cerró como el grande que es, para sellar el 6-5 con
que Cuba venció hoy aquí a Kazajastán y aseguró su presencia en
la final dominical de la Copa del Mundo de Boxeo.
Ortiz (91 kg) consiguió el triunfo más importante
de su carrera, al derrotar 34-13 a Dimitriy Gotfrid y empatar el
match a cinco victorias por elenco.
"Subí al cuadrilátero con la presión que
significaba buscar una victoria de vida o muerte en mi primera gran
competencia, pero me sabía bien preparado, gané confianza y estoy
muy satisfecho", dijo el camagüeyano.
La escena quedó entonces lista para que Solís,
monarca olímpico de Atenas, se las viera con el subtitular a ese
nivel en Sydney, Mukhtarkhan Dildabekov y confirmara sus
posibilidades de brillar en la división supercompleta.
"Supe que había comenzado debajo, pero hice lo
que me indicaron en la esquina sobre el golpeo en serie y apelé a
todo mi repertorio para lograr un triunfo que significaba mucho para
todos, dijo el capitalino, tras el 27-20 con que aseguró la llegada
cubana al tope por la corona.
La isla sumó antes las victorias de los también
titulares olímpicos Yan Bartelemí (48), Guillermo Rigondeaux (54)
y Yuriolkis Gamboa (57) y el número uno de casa Erislandy Lara
(69), victimarios de Murat Sarsenbaev, Murat Aiyrmasov, Galiv
Dzhafarov y Bakhyt Sarsekbaev, 44-15, 34-7, 48-35 y 39-22, por ese
orden.
Los derrotados en la escuadra antillana: Andry
Laffita (51), 28-40, ante Mirzhan Rakhymzhanov; Yordenis Ugás (60)
35-46, frente a Serik Sapiev; Carlos Batneurt (64) 36-44, a manos de
Kanat Orakbaev; Yordanis Despaigne (75) 37-40, frente a Gennady
Golovkin; y Yunier Dorticós (81) por RSCH-2, con Erdos
Azhanabergenov. (AIN)
Nunca antes un equipo navegó tan cómodo como el de
Rusia en la Copa del Mundo de boxeo y se convirtió en el segundo
finalista de la edición de ese certamen.
Los púgiles locales completaron su tercera barrida
consecutiva, esta vez sobre Azerbaiján, en un cartel que ni
siquiera merece descripción, tan deslucido fue.
Llegaron a la fase de este sábado con triunfos
idénticos de 11 victorias sin derrota frente a los elencos de
Belarús y Estados Unidos, faltos de figuras en sus nóminas que
pudieran ofrecerle la más mínima resistencia.
Otro tanto ocurrió hoy en la Pequeña Arena del
complejo deportivo Lushniki, ante unos azerís que parecían
desconocer los fundamentos del deporte de los puños, aunque cierto
es que hay elementos de muy buena calidad entre los rusos.
Pero la realidad es que la selección anfitriona
estará este domingo en la velada final para tratar de arrebatar la
Copa ganada por Cuba hace tres años, en Astaná.