Cuba cuenta hoy con cerca de 10
productos agrícolas obtenidos de forma ecológica, certificados por
empresas extranjeras y cuyos principales destinos son Europa y
Japón.
Alberto Ruiz, secretario del Comité
de Producciones Orgánicas del Ministerio de la Agricultura,
declaró a la AIN que el aval logrado por campesinos de la Isla
permite vender estas mercancías a precios entre 25 y 60 por ciento
superiores a los de las logradas por medios tradicionales.
Destacan como rublos exportables en
este ámbito la pulpa de mango, jugos de naranja y toronja, sábila,
miel de abeja, café, cacao y coco, ilustró Ruiz.
Agregó que las principales
proveedoras son las provincias de Guantánamo, Granma, Santiago de
Cuba, Ciego de Ávila, Cienfuegos y Sancti Spíritus.
La agricultura orgánica constituye
una fuente de ingreso de divisas al país, mitiga la carencia de
fertilizantes y abonos industriales, protege el medio ambiente y
permite aprovechar los desechos de la actividad humana, pues
contempla el tratamiento de residuales, argumentó.
En las sociedades del llamado Primer
Mundo se presta cada vez mayor atención al consumo de productos
sanos, libres de sustancias sintéticas y sin alteraciones en su
composición debida a métodos de obtención o procesamiento,
señaló.
Aclaró que la agricultura orgánica
no representa el retorno a los métodos productivos anteriores a la
Revolución Industrial, pues combina procesos tradicionales de
conservación medioambiental y de equilibrio biológico con la
tecnología y las ciencias modernas.
Esta filosofía de las cosechas más
sanas pone énfasis en la recuperación de los suelos, la
diversificación de las plantas y animales, así como el control de
plagas y enfermedades por medios naturales.
Otros objetivos primordiales de la
agricultura orgánica establecen el máximo aprovechamiento de los
recursos autóctonos y de la energía solar y eólica, además del
reemplazamiento de los químicos industriales y los minerales
fósiles. (AIN)