SAN SALVADOR, 4 de julio (PL).—
La llegada del cadáver de un salvadoreño muerto en Iraq reavivó
hoy aquí la polémica sobre la presencia en el país árabe de
tropas locales, mientras los restos del soldado permanecen en una
capilla de la Fuerza Armada.
El ataúd con los restos de Carlos
Armando Godoy, miembro del Cuarto Contingente del Batallón
Cuscatlán en Bagdad, fue recibido la víspera por sus familiares y
el ministro de la Defensa, Otto Romero, en Comalapa, unos 44
kilómetros al sur capitalino.
Según el reporte divulgado, Godoy
falleció el lunes último durante una presunta reparación a su
vehículo en la base del contingente en Al Hilla, 100 kilómetros al
sur de Bagdad.
Se trata de la segunda baja desde que
comenzó la presencia de huestes centroamericanas en Iraq, en agosto
del 2003.
La primera muerte fue la de Natividad
Méndez Ramos, en abril de 2004, quien pereció durante un
enfrentamiento entre militares salvadoreños y rebeldes iraquíes.
La oposición a la presencia de
soldados salvadoreños en Iraq se avivó este lunes en la Asamblea
Nacional luego de la muerte del soldado Godoy.
Manuel Melgar, diputado por el Frente
Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), fustigó ante
la prensa la postura oficialista de mantener militares en una
nación ocupada por Estados Unidos desde hace dos años.
"Volvemos a lo mismo, muertes
fuera de El Salvador en misiones que no abonan los intereses
nacionales, ni reportan beneficios", sentenció.
¿Qué hace El Salvador en Iraq?,
cuestionó Melgar, quien exigió el regreso inmediato de las tropas
a su lugar de origen.
Puntualizó que la guerra encabezada
por Estados Unidos contra esa nación recibió el apoyo del ex
presidente Francisco Flores y ahora la anuencia del jefe de Estado,
Antonio Elías Saca, quien sigue esa misma dirección.
El FMLN insistió en que se debe
salir de una guerra que no es nuestra, visión compartida por la no
gubernamental Comisión de Derechos Humanos (CDHH).
La administración debería
preocuparse por resolver los problemas de inseguridad y violencia
vividos aquí, en vez de apuntalar la iniciativa de Washington,
aseveró el presidente de esa organización, Miguel Montenegro.
Agregó que Saca quiere quedar bien
con la política norteamericana y para ello arriesga a 379 soldados
en un país peligroso.
No obstante, San Salvador ya alista,
en caso de ser requerido, un quinto grupo para reemplazar al que
forma el Batallón Cuscatlán IV en Bagdad.
En una reciente rueda de prensa, Saca
anunció que en agosto próximo decidirá si envía o no a los
militares a Iraq, tras el inminente deseo de Washington de que esta
nación continúe aportando combatientes para sus fines bélicos.