SANTO DOMINGO, 4 de julio (PL).—
Fuentes judiciales revelaron hoy aquí que de enero a mayo murieron
214 dominicanos en intercambios de disparos con la Policía, con los
cuales suman mil 259 los homicidios reportados en ese período.
Los casos más recientes fueron dos
delincuentes abatidos la víspera durante un tiroteo en esta
capital, donde dos policías y un transeúnte resultaron heridos al
intentar detener a cuatro individuos con ropas militares que
acababan de cometer varios atracos.
La tasa de homicidios en este país
es de 28 por cada 100 mil personas, la cifra de muertos sin
determinar su causa llega a 355, y el número de mujeres asesinadas
es de 48, en los primeros cinco meses del año.
Según estadísticas de la
Procuraduría General de la República, de las mil 259 muertes
ocurridas en cinco meses, 245 fueron en robos o atracos, 288 por
rencillas o riñas, 35 en centros de diversión, 19 por drogas. Del
total 48 fueron mujeres.
Mientras, 214 personas cayeron en
"intercambios de disparos" cuestionados por la prensa y
juristas, entre miembros de la Policía o militares en servicio con
alegados delincuentes.
También, 55 policías o militares
perdieron la vida fuera de servicio, la mayoría a manos de
maleantes. De los decesos, 355 figuran como indeterminados, según
las citadas estadísticas.
En los últimos meses ha aumentado la
violencia criminal en el país, porque los asaltantes despojan a
oficiales y suboficiales de sus armas de reglamento, hiriendo y
matando a muchos de ellos.
Las pandillas juveniles dedicadas a
la delincuencia mantienen atemorizados a los moradores de los
barrios periféricos de la capital, con sus constantes
enfrentamientos a tiros por drogas, comercio de armas,
prostitución, robos y atracos.
Ante la carencia de recursos de las
autoridades para enfrentar la situación, una especie de ley del
silencio prevalece en distintos sectores donde los pandilleros
imponen sus reglas, afirman medios de prensa.
En esos lugares, agregan, la gente va
abandonando, con dolor, el lugar que les vio nacer, casarse y crear
su descendencia. La presencia de los antisociales ha impuesto un
clima de acoso y muchos negocios y viviendas son vendidos a precios
irrisorios.