Opuesto Bush a acuerdo similar a Protocolo de Kyoto

LONDRES, 4 de julio (PL).— El presidente estadounidense, George W. Bush, manifestó hoy que su gobierno cerrará las puertas a cualquier iniciativa similar al Protocolo de Kyoto, acuerdo dirigido a la reducción de las emisiones de gases contaminantes del planeta.

En declaraciones a la televisora británica ITV, el gobernante norteamericano anticipó su negativa a todo intento de revitalizar el espíritu de ese pacto, suscrito por Francia, Alemania, Italia, Gran Bretaña, Japón, Canadá y Rusia en 1997.

De acuerdo con analistas, el enfático "no" de Bush a un tratado similar al de Kyoto constituye un duro golpe a las aspiraciones del primer ministro británico, Anthony Blair, quien como presidente de turno en la próxima cumbre del G-8 aspiraba a que Washington cambiara su posición en torno al tema.

Según Bush, el jefe del gobierno británico no debe esperar concesión alguna de su parte, ya que la adhesión a un acuerdo medioambiental "destruiría la economía de Estados Unidos".

"Blair tomó por sí sólo sus decisiones sobre lo que era mejor para mantener la paz y vencer la guerra contra el terrorismo, así como hice yo", indicó el mandatario norteamericano al descartar que pagaría a Londres el favor de participar en la invasión y ocupación de Iraq.

No voy al G-8 para hacerles favores, voy con una agenda de aquello que pienso es mejor para mi país, dijo Bush al referirse a su presencia en la cumbre, prevista del 6 al 8 de julio en Gleneagles, Escocia.

En febrero último 14 senadores estadounidenses promovieron un proyecto de ley que obligaba a Estados Unidos a suscribir el Protocolo de Kyoto, el cual entró en vigencia a inicios de este año.

La senadora demócrata Dianne Feinstein criticó a la administración de George W. Bush por no ratificar ese convenio internacional.

Nuestro gobierno "está cometiendo un grave error y está perdiendo esta importante oportunidad para proteger el medio ambiente del planeta", aseguró la congresista de California.

La Casa Blanca rechaza aplicar el Protocolo con el argumento de que perjudicará a la industria nacional, pese a que emite poco más del 20 por ciento de esos gases a nivel mundial.

Firmado en 1997 en Kyoto, Japón, el Protocolo impone la reducción de las emisiones de seis gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento del planeta, entre ellos el dióxido de carbono y el metano.

 

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