En el centenario de Raúl González Tuñón

Trotamundos a favor de las mejores causas

SONIA SÁNCHEZ

Surrealista en los años mozos, revolucionario, militante comunista, luchador contra el fascismo desde sus trincheras, el verso y el periodismo, Raúl González Tuñón, uno de los más descollantes poetas argentinos de todos los tiempos, fue un trotamundos a favor de las mejores causas.

La vida y obra de Tuñón (Buenos Aires, 29 de marzo de 1905) estuvieron marcadas por un primer hito literario llegado en versos repetidos por generaciones de argentinos y de otros muchos latinoamericanos conocedores de su poética, "A pesar de la sala sucia y oscura/ de gentes y de lámparas luminosas,/ si quiere ver la vida color de rosa/ eche veinte centavos en la ranura.../"

Ese canto popular, inspirado en el antiguo Paseo de Julio donde abundaban burdeles y otros recintos de jolgorio y borracheras, nació con su primer libro —escrito a los 21 años— El violín del diablo (1926), una perfecta conjunción entre lo lírico y lo social. Época en la que, paralelamente, colaboraba en la revista Martín Fierro, punto de encuentro de otros grandes como Jorge Luis Borges y Oliverio Girondo.

Tras este inicial impacto cobró vuelo su creatividad en lo formal y lo estilístico, estimulado por la huella que le aportó su paso por el mundo. La ardiente España de los años treinta donde estuvo junto a su primera esposa y compañera de ideales Amparo Mon, la estancia en París y Madrid, el posterior paso por la URSS, China y Europa Oriental del que nace su volumen Todos los hombres del mundo son hermanos (1953), la visita a Cuba — a la Revolución dedicó fervorosos poemas—en 1963 como jurado del Premio Casa de las Américas.

En este año 2005, cuando se celebra el centenario del natalicio del prolífico escritor, trasgresor en la política y las letras, en el espacio Fe de Vida, del Centro Cultural Dulce María Loynaz, el poeta y periodista colombiano José Luis Díaz-Granados recordó la amistad y coincidencia en ideario de González Tuñón con intelectuales de la talla de Pablo Neruda, Rafael Alberti, Miguel Hernández y Federico García Lorca. Durante el espacio se proyectó el documental Juancito Caminador. Raúl González Tuñón, dirigido por Facundo Rámilo y con guión de Paula Espel.

El 13 de agosto de 1974 escribió un poema dedicado a Víctor Jara, el cantor chileno asesinado por las huestes pinochetistas. Al día siguiente falleció. Parecería como si, al final de un mismo sendero, quienes buscaron con denuedo la verdad y la justicia, encontraran su sino.

 

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