BAGDAD, 27 de junio (PL).—
El grupo armado iraquí autodenominado Ejército de los Muyahidines
se responsabilizó hoy con el derribo de otro helicóptero de
combate norteamericano AH-64 Apache de la Fuerza de Tarea de Bagdad.
La acción demuestra que la
resistencia, inferior en tecnología y armamento, es capaz de abatir
esas sofisticadas aeronaves que utilizan los invasores en las
misiones de la ocupación de este país árabe desde abril de 2003.
Según el canal qatarí de
televisión Al Jazeera la agrupación colgó un comunicado en un
sitio digital que no identificó, en el que afirma que la acción la
realizaron ellos y no abandonarán la resistencia.
Con anterioridad, el Comando Central
de las tropas invasoras informó que un helicóptero se estrelló en
la norteña localidad de Al Taji y admitió que sus dos pilotos
murieron.
En un lapso de 27 meses los rebeldes
hicieron blanco en casi una veintena de aparatos aéreos, como
muestra de su capacidad para abatir blancos a bajas alturas.
Ese tipo de aeronave tiene gran poder
destructivo y puede ser armado con misiles guiados por láser con un
alcance de siete kilómetros. Utiliza un cañón automático de 30
milímetros bajo el fuselaje, con una cadencia de 750 disparos por
minuto.
Debido al costo de esos
helicópteros, el Pentágono ordenó a sus pilotos en Iraq volar a
altas velocidades para evitar que sean derribados.
Por otra parte, el jefe de
información del Comité de Ulemas sunita, jeque Omar Raghab, fue
arrestado este lunes por un comando especial del Ministerio del
Interior, en el segmento oeste de Bagdad.
Los agentes allanaron la vivienda de
Raghab, que también es Imán de la mezquita de Dakhliyah, y
confiscaron varios documentos, libros y la computadora, a la vez que
despojaron a su escolta personal de tres fusiles automáticos AK-47.
El Ministerio del Interior no
ofreció información alguna sobre los motivos de la detención del
clérigo.
Radio Digla comentó que no es la
primera vez que es apresado un líder de esa vertiente de la
religión islámica, tanto por las autoridades locales como por los
invasores norteamericanos.
Esa acción policial eleva las
tensiones en este país árabe donde en los últimos tiempos se
profundizó una controversia sunitas y chiítas, que se acusan
mutuamente de llevar a cabo planes de asesinatos de jefes
espirituales de ambos bandos.
Tal situación —coinciden expertos
en política— podría desembocar en una guerra civil de corte
confesional.