Filósofos y científicos sociales estadounidenses 
apoyan a Cuba

Iraida Calzadilla Rodríguez

La mayor muestra de solidaridad y entendimiento fue el prolongado aplauso que siguió a la lectura de la Resolución de la delegación norteamericana a la XVII Conferencia de Filósofos y Científicos Sociales de Cuba y Estados Unidos, concluida ayer en la Universidad de La Habana luego de cinco jornadas.

Los más de 30 profesionales de ese país no temieron exponer en el texto que su Gobierno extradite a Posada Carriles a Venezuela, libere a nuestros Cinco Héroes, reconsidere el perdón otorgado a Orlando Bosch, ponga fin al bloqueo contra Cuba, derogue la Ley Helms-Burton, y levante las restricciones para que viajen a la Isla ciudadanos de los EE.UU. y cubanos radicados en aquella nación.

A esas exigencias siguieron que se desmantele la base naval de Guantánamo y sea devuelta a Cuba la propiedad sobre la zona, que se respete la soberanía e independencia de nuestra nación, cesen las amenazas y actividades terroristas, y haya cooperación en cuanto al intercambio en diversos aspectos de interés para ambos países.

Nuestra visita se produce en un marco de agresiones continuas por parte del Gobierno de los Estados Unidos y mientras este le pone a Cuba el letrero de "Estado terrorista", promueve y apoya a los terroristas al negarse a extraditar a Posada Carriles y a liberar a los Cinco cubanos que mantiene en prisión, puntualiza el documento, leído por Tim Sakelos, estudiante de posgrado de la Universidad de Chicago.

Cliff Durand, coordinador general por la Asociación de Filósofos Radicales, dijo a este diario que lo más importante del encuentro es que perviva y permita el intercambio académico entre profesionales, así como constatar la realidad cubana, a pesar de las limitaciones que impone el Gobierno de su país.

Al clausurar la XVII Conferencia, José Carlos Vázquez, decano de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana, agradeció la presencia valiente de estos especialistas en Cuba. Ustedes, manifestó, pudieron constatar por sí mismos nuestro estado de ánimo, cómo piensa y actúa la gente, y cómo nuestros académicos pueden presentar un conjunto de ideas y someterlas a debate.

El evento propició la reflexión sobre el estado de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, y la importancia de romper el bloqueo; denunció la política del Gobierno norteamericano orientada a hacer cada vez más difícil la vida de los cubanos, y expresó la convicción de que Cuba debe y tiene que triunfar, porque si no se perdería la oportunidad de alcanzar la dignidad humana para todos.

Se reconoció, además, que después de la experiencia cubana, otras naciones comenzaron a poner en práctica políticas que dan prioridad a la educación, los servicios de salud y otros beneficios para las masas, y fueron objeto de atención temas vinculados con las relaciones entre la ética del género humano y la educación, los estados nacionales, la cultura política, gobernabilidad, políticas públicas y sociedad civil.

 

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