Otero se divierte

Sonia Sánchez

Escritor presto siempre a adentrarse en profundidades de la identidad nacional cubana y que lo ha conseguido a lo largo de su obra, Lisandro Otero (La Habana, 1932) aparece ante la opinión pública por estos días con su más reciente novela Charada, editada por Letras Cubanas.

En su novelística ha descollado la trilogía integrada por La situación (1963), En ciudad semejante (1970) y Árbol de la vida (1990), novelas que dejan constancia de la historia de nuestro país durante los últimos dos siglos. Ahora ofrece este libro que califica de "divertimento", "obra menor" por la menor inversión de tiempo que hubo de dedicarle y la búsqueda de otra intencionalidad, aunque no deja de apuntar hacia el universo, el macrocosmos, por el abordaje de un tema que podría ocurrir, quizás, en cualquier punto del planeta.

Charada relata una historia que transcurre en un pequeño poblado, Mabuya —nombre del dios taíno de los ciclones—donde desaparece una famosa actriz de radionovelas (Lidia Aparicio) y están presentes otros personajes: un estafador, el cura del municipio, y un locutor radial que cuenta narraciones melodramáticas de las cuales no están ajenas los sucesos pueblerinos.

En el Centro Cultural Dulce María Loynaz fue presentado el volumen del Premio Nacional de Literatura 2002 y Presidente de la Academia Cubana de la Lengua, quien estuvo acompañado en la ocasión por sus colegas Reynaldo González, César López, Ana María Muñoz Bachs (a cargo de la edición y corrección) y el crítico y escritor Rogelio Riverón.

 

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