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Fuertes emociones
Omar
Vázquez
No
será fácil superar en lo que resta del XIX Festival Internacional
Boleros de Oro las emociones que deparó el concierto de Danny Rivera
y sus invitados, así como el tributo que le brindó el público
asistente al Teatro Karl Marx.
Desde el inicio, con la
interpretación de Danny acompañado del guitarrista Rey Montesinos,
de En mi viejo San Juan, la emblemática obra de Noel Estrada,
la noche corrió rauda, hasta desembocar en un sorprendente momento,
protagonizado por el boricua, Omara y Frank Fernández, al piano.
Omara voló hacia los
agudos impactando con su interpretación de Veinte años, de
María Teresa Vera y Guillermina Aramburu (letra), y al final del
obligado Madrigal, de Felipe Rosario Goyco (Don Felo), se unió
a Danny, al mejor estilo trovadoresco, en este número que ha devenido
una especie de credencial del cantante boricua.
Danny, quien apoyado en su
excelente grupo acompañante, dirigido por el bajista Rodolfo Gandia
(al que se unieron destacados músicos nuestros), tuvo otros
invitados: Zoraida Santiago (para él la más importante cantautora de
Puerto Rico), el cuatrista Tony Rivera (Mapeyé) y los alumnos de
música y artes plásticas de la Cátedra Latinoamericana.
Cabe destacar también su
actuación con nuestro trío Cuba, con los que interpretó No me
quieras tanto, de Rafael Hernández, y Sin ti, de Pepe
Guízar, evocando el requinto y las bellísimas introducciones que
para los boleros creó Alfredo Gil, con Los Panchos y que el público
coreó.
Ese proceso fascinante al
que Danny Rivera nos tiene acostumbrado, dio continuidad a la
fraternal relación que nos une, expresada musicalmente en la figura
de Rafael Hernández, que él se encargó de subrayar.
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