Fuertes emociones

Omar Vázquez

Foto: JORGE LUIS GONZÁLEZNo será fácil superar en lo que resta del XIX Festival Internacional Boleros de Oro las emociones que deparó el concierto de Danny Rivera y sus invitados, así como el tributo que le brindó el público asistente al Teatro Karl Marx.

Desde el inicio, con la interpretación de Danny acompañado del guitarrista Rey Montesinos, de En mi viejo San Juan, la emblemática obra de Noel Estrada, la noche corrió rauda, hasta desembocar en un sorprendente momento, protagonizado por el boricua, Omara y Frank Fernández, al piano.

Omara voló hacia los agudos impactando con su interpretación de Veinte años, de María Teresa Vera y Guillermina Aramburu (letra), y al final del obligado Madrigal, de Felipe Rosario Goyco (Don Felo), se unió a Danny, al mejor estilo trovadoresco, en este número que ha devenido una especie de credencial del cantante boricua.

Danny, quien apoyado en su excelente grupo acompañante, dirigido por el bajista Rodolfo Gandia (al que se unieron destacados músicos nuestros), tuvo otros invitados: Zoraida Santiago (para él la más importante cantautora de Puerto Rico), el cuatrista Tony Rivera (Mapeyé) y los alumnos de música y artes plásticas de la Cátedra Latinoamericana.

Cabe destacar también su actuación con nuestro trío Cuba, con los que interpretó No me quieras tanto, de Rafael Hernández, y Sin ti, de Pepe Guízar, evocando el requinto y las bellísimas introducciones que para los boleros creó Alfredo Gil, con Los Panchos y que el público coreó.

Ese proceso fascinante al que Danny Rivera nos tiene acostumbrado, dio continuidad a la fraternal relación que nos une, expresada musicalmente en la figura de Rafael Hernández, que él se encargó de subrayar.

 

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