CARACAS, 13 de junio (PL).—
Venezuela reclamó hoy a Estados Unidos el cumplimiento de acuerdos
bilaterales que sustentan la extradición del terrorista Luis
Posada Carriles, responsable de la explosión en pleno vuelo
de un avión civil cubano en 1976.
Al recibir decenas de miles de firmas
en respaldo a la solicitud de entrega del criminal, la viceministra
de Relaciones Exteriores Delcys Rodríguez ratificó que las
relaciones bilaterales serán revisadas si se rechaza el pedido
venezolano.
Coincidentemente el ministro de
Información, Andrés Izarra, interrogado sobre si Venezuela tiene
confianza en que Washington acceda a la solicitud, opinó que
"con la administración de (George W.) Bush confianza es una
palabra que queda grande".
"Esperamos que el Gobierno de
Estados Unidos honre los compromisos internacionales y extradite al
terrorista a Venezuela para ser puesto a disposición de la
justicia", expresó Izarra en rueda de prensa.
Los dos funcionarios confirmaron
también que en las próximas horas se entregarán los documentos
que respaldan la solicitud de juicio de extradición de Posada.
Estamos armando el expediente de
forma muy cuidadosa para que no se nos escape ningún hilo suelto
del punto de vista técnico o jurídico y que esa solicitud sea
impecable, puntualizó el Ministro de Información de Venezuela.
Asimismo recordó que el viernes
pasado se entregaron los documentos que respaldan la solicitud de
arresto preventivo "y ahora vamos a un paso más adelante para
formalizar la solicitud de juicio de extradición", apuntó.
La vicecanciller Rodríguez resaltó
que Venezuela entregará "los recaudos necesarios e
innecesarios" para hacer valer el acuerdo de extradición y
poner a Posada a disposición de la justicia nacional.
Posada, de origen cubano y
nacionalizado venezolano, es responsable de la voladura de un avión
civil cubano en 1976 que costó la vida a 73 personas y en 1985
escapó de una cárcel venezolana para evitar ser juzgado por ese
crimen.
Venezuela reclamó a Estados Unidos
la detención con fines de extradición del terrorista, pero las
autoridades norteamericanas sólo lo acusaron de un delito menor de
violación de leyes migratorias.
La actitud oficial norteamericana es
recibida con preocupación aquí, donde tanto el Gobierno como
amplios sectores de la sociedad estiman que se trata de una maniobra
para intentar evadir los acuerdos sobre extradición firmados entre
ambos estados en 1922.