LA PAZ, 13 de junio (PL).—
El presidente de Bolivia, Eduardo Rodríguez, instalará hoy su
gabinete ministerial, cuya composición deberá estar al servicio
del objetivo inmediato de afianzar la tregua social y la misión de
convocar elecciones en seis meses.
El jurista y hasta el pasado jueves
titular de la Corte Suprema, mantiene en reserva los nombres de los
integrantes del Consejo de Ministros, pero la prensa adelanta entre
ellos al periodista Iván Avilés y al veterano político Germán
Gutiérrez.
Avilés, ex dirigente sindical de los
trabajadores de la prensa y quien era secretario de Rodríguez en el
máximo tribunal, está instalado en las oficinas del ministro de la
Presidencia, por lo que se le nombra ya como tal en los medios.
A Gutiérrez se le da como seguro
ministro de Gobierno (Interior) y ha sido diputado socialista,
alcalde de la ciudad sureña de Sucre y, en la misma urbe, delegado
del ex presidente Carlos Mesa para el tema de las reformas
judiciales.
Fuentes cercanas a la nueva
Presidencia afirman que Rodríguez nombrará canciller al veterano
ex diplomático conservador Marcelo Ostria Trigo y refieren que,
además, ratificará a varios de los ministros de Mesa.
El nuevo mandatario postergó la
tarea de formar el equipo gobernante por la voluntad de priorizar la
tregua social acordada ayer con las organizaciones populares de El
Alto, verdadero bastión de la protesta que cercó a Mesa y que se
resistían a levantarla, con el argumento que no exigían el relevo
presidencial.
Rodríguez se reunió con los
dirigentes alteños en una radioemisora de ese municipio, accediendo
a la condición que le pusieron para dialogar al desdeñar su
invitación a encontrarse en el palacio de gobierno el sábado
último.
Los líderes sociales le ratificaron
como irrenunciables las demandas de nacionalizar los hidrocarburos,
convocar a una asamblea constituyente y llevar adelante el juicio
por genocidio contra el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
El mandatario respondió que no
podía tomar decisiones políticas ni apelar a la demagogia y que su
misión se limitaba a mantener la estabilidad democrática y
convocar elecciones generales, es decir presidenciales y
legislativas, dimensión que respaldaron los dirigentes.
Sobre las demandas populares,
señaló que tendría que ocuparse el Parlamento emergente de los
próximos comicios.
Ambas partes quedaron en formar
comisiones bilaterales para analizar los reclamos alteños y
encaminar fórmulas de solución para plantearlas al nuevo Congreso,
y los dirigentes ratificaron la tregua abierta con el relevo
presidencial.
Por otra parte, la agencia católica
de noticias Fides cita fuentes castrenses no identificadas para
afirmar que Rodríguez cambiará también hoy a los miembros del
alto mando militar, pese a versiones extraoficiales de que el
viernes había ratificado a la cúpula castrense.
La agencia menciona como posible jefe
de las fuerzas armadas al general Carlos Delfín, en reemplazo del
almirante Luis Aranda, y como titular del ejército al general
Marcelo Antezana, actual jefe de estado mayor y a quien durante la
crisis un grupo de civiles arengaron para que diera un golpe de
estado.