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Desde Qatar
Este puede ser un momento de impulso a la batalla de los países del Sur por sus derechos
Declaró Felipe
Pérez Roque a su llegada a Doha, para la II Cumbre Sur
Nidia
Díaz y Jorge Luis González (fotos)Enviados especiales de Granma
DOHA,
Qatar, 12 de junio.—Nuestra fuerza y nuestro ánimo tienen que ser
los de enfrentarnos a este orden mundial que nos quieren imponer,
resistir y dar una batalla desde la ética y desde el valor de las
ideas, que es el terreno en que somos más fuertes que el
imperialismo, expresó el ministro de Relaciones Exteriores, Felipe
Pérez Roque, a su llegada a esta capital para participar en la II
Cumbre Sur del Grupo de los 77 y China.
El Canciller cubano fue
recibido por Saeed K. Al Mohannadi, director de Asuntos Consulares
de la Cancillería qatarí, y por el embajador cubano aquí, Enrique
Enríquez. Junto a Pérez Roque arribó a la terminal aérea el
canciller de Venezuela, Alí Rodríguez, quien preside la
delegación de su país a la cita.
Esta II Cumbre,
continuación de la primera, efectuada en La Habana en el año 2000,
cuando por primera vez todos los países del Tercer Mundo se
reunieron en una Cumbre del Grupo de los 77 y China, integrado en
este momento por 132 países subdesarrollados, se da en una
circunstancia realmente compleja, dijo el titular del MINREX a las
enviadas especiales de la Televisión Cubana y de Granma.
La reunión que inicia
mañana a nivel de ministros y la Cumbre que comienza el miércoles —expuso—
tendrán la tarea de analizar la realidad de nuestros países y de
señalar que no se han alcanzado las metas propuestas porque los
países ricos y desarrollados no cumplen con sus compromisos de
financiamiento para el desarrollo.
Recordó que después de
aquel encuentro en La Habana tuvo lugar, en el marco de la ONU, la
reunión de Monterrey, México, entre países subdesarrollados y
desarrollados, en la que se produjeron nuevos compromisos —modestos
e insuficientes— para el financiamiento al desarrollo, pero ni
siquiera esos se han cumplido. Por el contrario, subrayó, la
situación social y económica para el Tercer Mundo se ha agravado.
Como una de las causas
de ese agravamiento citó la deuda externa, que sigue creciendo al
tiempo que exige a nuestros países una parte importante de sus
escasos ingresos para pagarla y les impide acceder a financiamiento
para el desarrollo.
CRECE LA POBREZA
En medio de esa
situación, añadió Pérez Roque, se extiende en el mundo la
pobreza. Hay casi 900 millones de analfabetos; más de 1 000
millones sin agua potable; 2 000 millones no conocen la
electricidad; más de 1 200 millones viven en la pobreza extrema y
tres cuartas partes de la humanidad están en situación de
subdesarrollo y sin esperanza de que ello pueda cambiar, mientras
los países ricos cierran sus mercados a las exportaciones de las
naciones del Sur.
En medio de este drama
económico y social, instó a que la Cumbre sume fuerzas para que la
principal meta aquí, en Doha, sea un pronunciamiento unido de los
132 países para llegar a Nueva York, en septiembre, a la reunión
de alto nivel que ha convocado el secretario general de la ONU, Kofi
Annan, "reclamando, no mendigando, algo que nos corresponde: un
ambiente de solidaridad y otro orden económico internacional".
LOS PELIGROS QUE
ACECHAN
El Canciller cubano
alertó que, en el plano internacional avanzan los intentos de
EE.UU. —peligrosos para el resto del mundo, pero en especial para
nuestras naciones en desarrollo— de cambiar la Carta de las
Naciones Unidas, de consagrar en ella conceptos tales como el de las
guerras preventivas.
La Carta de la ONU,
recordó, dice que si un país es agredido, puede usar la fuerza
militar para defenderse. Ahora, sin embargo, EE.UU. quiere cambiar
eso y decir que un país puede, si sospecha que otro lo va a atacar,
atacarlo.
Se intenta, además,
consagrar otro concepto que no está en la Carta, el de "la
responsabilidad de proteger", que no es otra cosa que la idea de
EE.UU. y de los poderosos acerca de su responsabilidad de actuar
violando la soberanía de cualquier nación, aunque esta no lo haya
pedido, bajo la justificación de "proteger" a su población de un
desastre natural o de una acusación como la de que su Gobierno
viola los derechos humanos.
Conceptos peligrosos,
agregó, que incluyen, igualmente, la intención de convertir la
Comisión de Derechos Humanos en un instrumento más dócil de sus
intentos hegemónicos de dominación mundial.
En igual sentido, el
Ministro se refirió a la reforma de Naciones Unidas, respecto a la
cual Cuba cree que hay que ir al fondo del problema, democratizar y
hacer más transparente el trabajo de esa organización; devolver a
la Asamblea General sus prerrogativas, mientras EE.UU. pretende
cambios mínimos que no resolverían nada ante el hecho real de que
ellos han secuestrado a la ONU, la han ignorado y humillado y se han
opuesto a cualquier idea de multilateralismo real, democrático, en
las relaciones internacionales.
De manera que, reiteró,
es momento de peligro, pero no puede ser un momento de desesperanza,
de pérdida de la fe. "Nuestros países tienen que recobrar aquel
espíritu unitario, solidario, de batallar juntos, que existía
cuando en 1963 se fundó el Grupo de los 77. Es verdad que existe
esto, pero existen también síntomas alentadores: el poderío
creciente de China que integra nuestro Grupo y que es hoy la
principal economía del mundo; un país respetado cuya autoridad
crece. Ahora apreciamos cómo la Venezuela bolivariana, y otros
países plantan cara a los designios hegemónicos del imperio.
"Es
verdad que la situación es difícil, pero también que nuestra
fuerza y nuestro ánimo tienen que ser los de enfrentarla, no
aceptar dócilmente este orden que nos quieren imponer, sino
resistir, dar una batalla desde la ética y desde el valor de las
ideas, donde somos mucho más fuertes que el imperialismo."
CUBA DE CARA A LA
CUMBRE Y A LA MINISTERIAL DE LOS NO ALINEADOS
Acerca de los objetivos
de la delegación cubana en esta cita de Qatar, expresó el
canciller Pérez Roque que el primero es lograr que la Declaración
y el Plan de Acción preserven claramente una posición de defensa
del multilateralismo en las relaciones internacionales, del papel de
Naciones Unidas, de respeto a los principios del Derecho
Internacional y a la soberanía de los Estados.
En segundo lugar, que la
reunión rechace la adopción de bloqueos o medidas económicas
coercitivas unilaterales como medio de presión y de chantaje contra
los países.
Asimismo, añadió,
aunque la Cumbre debe alentar la cooperación entre los países del
Sur, no se debe renunciar a continuar exigiéndoles a los países
desarrollados el cumplimiento de su responsabilidad, de su deuda
histórica con nuestros pueblos, porque son los responsables,
además, de este orden internacional injusto.
Cuba puede hacer una
contribución a alcanzar un fuerte consenso alrededor de estos temas
y lograr que esta reunión sea un paso importante de organización
de nuestros países para presentarlos en septiembre en Nueva York, y
reclamar que sean los que verdaderamente se discutan y no desviar la
atención hacia otros menores, de reformas cosméticas de Naciones
Unidas, consideró Pérez Roque.
Estamos optimistas en
cuanto a que este puede ser un momento de impulso a la batalla de
los países del Sur por sus derechos, concluyó.
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