Coordenadas de Sergio Vitier

Espejo de conciencia

No fue fortuito el hecho de que a los delegados al IV Congreso Cultura y Desarrollo se les tributara un homenaje musical con la obra de Sergio Vitier, en el teatro Amadeo Roldán, en el que participaron la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del maestro Enrique Pérez Mesa, y varios solistas de valor.

Foto: JOSÉ M. CORREAEl saxofonista César López figuró entre los solistas invitados del concierto de gala.

En un cónclave donde se debaten las incidencias del mestizaje de los pueblos de la región en su perfil cultural —condición negada, eclipsada, adulterada y manipulada a lo largo de siglos—, la música de Vitier configuró una especie de espejo de conciencia, en el que la creación nos devuelve la imagen de una transculturación visceralmente asumida e inteligentemente desplegada.

Nada mejor que el juicio de Leo Brouwer: "Su música sinfónica inserta siempre un elemento de lo afrocubano ritual que no aparece de manera colorista; no es interpolación, no es la fuerza que se convierte en dato exótico. (...) No es la sinfónica allá y unos tambores graciosos para darle color. Esto es importante".

La quintaesencia de esa cubanía auténticamente mestiza y universal afloraron, de manera particular, en el tema de la película Roble de olor, filmada por Rigoberto López; y en el estreno de la obra de cámara La utopía.

Una sugerencia para próximas entregas: la recuperación del repertorio que Sergio armó junto a Rogelio Martínez Furé, quien además de ser uno de los más acuciosos investigadores de la cultura popular tradicional, es un excelente vocalista. (P. de la H.)

 

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