|
El capitalismo mutila el alma
Ponentes extranjeros
denuncian secuelas neoliberales como el analfabetismo, la pobreza y
la incultura
Antonio
Paneque Brizuela
Conocidos intelectuales
delegados al IV Congreso Internacional Cultura y Desarrollo
criticaron ayer secuelas espirituales del neoliberalismo capitalista
como el analfabetismo y la ignorancia y llamaron a encontrar caminos
hacia "un mundo no solo mejor sino también necesario".
Keith Ellis intervino en el foro, junto al escritor ecuatoriano Raúl Pérez Torres y el poeta brasileño Thiago de Mello.
Al intervenir como
panelistas del foro En defensa de la Humanidad, los mexicanos Pablo
González Casanova y Víctor Flores Olea, el estadounidense James
Cockcroft, el brasileño Thiago de Mello, el jamaicano-canadiense
Keith Ellis, el ecuatoriano Raúl Pérez Torres, el cubano Osvaldo
Martínez y el ministro de Cultura de Venezuela, Francisco Sexto,
coincidieron en desnudar las raíces de males como la pobreza, las
enfermedades, las drogas, la insalubridad, y la incultura.
Ellis y Cockcroft
denunciaron tales flagelos como consecuencias de la voracidad
imperialista, que ha explotado a vastas regiones del planeta,
mientras que el cubano Osvaldo Martínez ilustró con cifras cómo
pudieran afrontarse esos problemas empleando lo que gasta el capital
internacional en frivolidades como los cosméticos, y focalizó el
tema de las desventajas tecnológicas entre las naciones. En ese
sentido comentó que hay más personas con acceso a Internet en
Nueva York que en toda África.
Ellis describió las
consecuencias que hubiera podido acarrear el bloqueo norteamericano
contra Cuba de no haber sido porque su población ha estado
preparada —entre otros aspectos— cultural y educacionalmente
para enfrentarse a esa siniestra guerra económica. De Mello
criticó "la perversidad de un imperio cruel", develó los daños al
hombre en la Amazonia —donde reside hace 27 años— y propuso que
escritores, educadores y poetas preparen a los niños y adolescentes
de hoy, haciendo y escribiendo cosas "accesibles a su sensibilidad",
para la futura construcción de "una sociedad humana solidaria".
"Sin
la alfabetización, la cultura y la verdad, otro mundo no es posible",
recalcó Pérez Torres, en tanto Cockcroft analizó cómo el despojo
de los pueblos por parte de los invasores ha comprendido también lo
que llamó "el robo de conceptos", para utilizarlos en contra de los
propios pueblos. Ello sucede con definiciones como la de "derechos
humanos" y la de "terrorismo".
Flores Olea aseguró que
"la sociedad contemporánea está llegando a un límite, a un
agotamiento", describió "el carácter destructor y aniquilador del
capitalismo actual, en prácticamente todos los órdenes de la vida",
se refirió a la necesidad de instalar "un socialismo de nuevo cuño"
y aludió a "los caminos para irse acercando a ese objetivo". Para
González Casanova, Cuba se halla a la vanguardia "entre los países
que están dando una transición mundial hacia el socialismo".
El titular venezolano
Francisco Sexto llamó a compartir el poder, a democratizarlo: "Siempre
se tiene una pequeña cuota de poder para compartir. Y el primer
poder es el del conocimiento". Caracterizó al socialismo como "un
mundo más equilibrado, más sano, más justo" y aseveró que ese
sistema "es el único futuro posible, concebible, para la humanidad".
|