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Sin lograr un consenso y con reiteradas lamentaciones por el fracaso
experimentado, concluyó hoy aquí la conferencia de Naciones Unidas
para revisar el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) en vigor
desde 1970.
Al cabo de tres semanas de plenarias, comisiones de
trabajo y jornadas perdidas en discusiones de procedimientos la
reunión sólo arrojó como documento un reporte formal sobre la
organización de las sesiones.
En la última de ellas, este viernes, diversas
delegaciones dieron rienda suelta a lo que expresaron como
decepción ante la falta de resultados, y otras se atrincheraron en
posiciones intransigentes de gran potencia.
Malasia, que preside el Movimiento de Países No
Alienados (NOAL) se refirió a las esperanzas rotas de que se
alcanzara una convergencia en torno a los tres pilares del TNP: el
desarme general y completo, la no proliferación misma y el uso
pacífico de la energía nuclear.
El embajador malasio, Rastam Mohd Isa, afirmó que
el NOAL actuó de buena fe, en forma constructiva y flexible, hizo
concesiones y ofreció compromisos en favor del éxito de la
conferencia.
Pero subrayó que la falta de balance en la
implementación de la no proliferación amenazó no sólo al foro,
sino al régimen mismo del tratado.
El diplomático aludió a su aplicación selectiva,
y a las divergencias entre los estados nucleares y no nucleares.
Cuba abundó sobre la selectividad y la exigencia de
que las potencias nucleares se comprometan en forma transparente con
el desarme general, que es la piedra angular del proceso, y que
dejen de hacer manipulaciones políticas con el tema.
Llamó a conservar el multilateralismo y la
colaboración en el uso pacífico de la energía nuclear, cada vez
más obstaculizada por la superpotencia.
En su turno, Egipto abogó por revisar el
cumplimiento de decisiones, resoluciones y declaraciones previas, en
particular las de las anteriores conferencias en 1995 y 2000, que la
delegación estadounidense se empeñó en ignorar.
Suiza advirtió que la lentitud en lograr el desarme
nuclear no sólo amenaza a los no dotados de los destructivos medios
sino que también constituye un factor de riesgo para los poseedores
en la forma de accidente o incitación a la proliferación.
Para Canadá resulta preocupante en extremo que
persiste el peligro nuclear e instó a un esfuerzo colectivo que
permita evitar el Apocalipsis.
Noruega, Turquía y Argelia, entre otros, de
distintas latitudes, se unieron en las lamentaciones a la falta de
acuerdo, pese a los elogiados esfuerzos del presidente del foro, el
embajador de Brasil, Sergio de Queiroz Duarte.
Como la voz más disonante, Estados Unidos
concentró sus comentarios en atacar a la República Popular
Democrática de Corea e Irán y a promover su llamada iniciativa de
seguridad de proliferación.
Lo conocido con las siglas de ISP recibió duras
críticas por parte de países en desarrollo que lo consideran un
instrumento de intervención unilateral con fines políticos.