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El presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba,
Ricardo Alarcón, denunció hoy aquí la doble moral de Estados
Unidos en el caso del terrorista de origen cubano Luis Posada
Carriles.
En entrevista a la emisora colombiana W desde
Caracas, donde presidió un encuentro parlamentario bilateral,
Alarcón aseveró que Washington es maestro en inventar cosas para
tratar de salvar a su hombre, a su agente (Posada Carriles).
Ellos (los funcionarios norteamericanos) si
promueven el terrorismo y lo han estado haciendo durante mucho
tiempo, aseguró.
El presidente del Parlamento cubano sostuvo que
"hay que condenar con todo rigor, con todo vigor y con toda
consecuencia los ataques del 11 de septiembre de 2001, en Estados
Unidos, y los ataques del 11 de marzo de 2004, en España".
Pero, subrayó, si de verdad lo hacemos con
sinceridad, tenemos que condenarlos todos y castigarlos a todos y no
entorpecer la justicia y respetar los convenios internacionales.
Al respecto, recordó el convenio internacional de
Montreal, adoptado en 1971 y firmado por Estados Unidos, el cual en
su artículo 7 dice que si alguien es acusado de una acción
terrorista contra un avión civil tiene que ser extraditado sin
excusa alguna al país que lo reclama o lo acusa de eso.
Si por algún motivo, cualquier motivo, sin
excepción alguna no lo hace, lo tiene que juzgar ese país que lo
detuvo, prosigue el texto de ese artículo.
Alarcón señaló además que Estados Unidos lleva
mucho tiempo tratando de confundir a las personas, ya que existen
las constancias del día y la hora en que Venezuela pidió a
Washington la detención de Posada Carriles y su extradición a
Caracas para juzgarlo.
Ahora, explicó, son dos cosas distintas: la
solicitud de la detención de la persona y los 60 días que se
tienen para presentarle al gobierno del país donde se encuentra ese
individuo la información de sus antecedentes por lo cual lo
reclama.
No obstante, destacó, resulta bastante irónico,
por decir lo menos, porque lo correcto sería cínico, que los
funcionarios norteamericanos estén quejándose de no haber recibido
todavía la información en inglés, porque ellos la tienen en su
casa.
En ese sentido, Alarcón recordó que
"documentos norteamericanos desclasificados en los últimos
días prueban lo que en Estados Unidos tienen más que bien
fundamentado por ellos mismos: por qué a Posada Carriles hay que
juzgarlo en Venezuela".
Tienen, por ejemplo, informes internos del
Departamento de Estado, de la CIA, del FBI, donde explican las
actividades criminales de este terrorista.
El más gracioso es del 7 de octubre de 1976, un
día después de la voladura de la aeronave cubana, donde perecieron
73 personas y de la que se responsabiliza a Posada Carriles como
autor intelectual.
En el informe de la embajada de Estados Unidos en
Caracas al Departamento de Estado se dice que "este señor,
Posada Carriles, está hasta el cuello de responsable en este
hecho".
Por eso, aseveró, quien debió entregarle toda la
documentación sobre los actos criminales de Posada Carriles al
tribunal venezolano que lo juzgó en su momento eran las autoridades
norteamericanas, que estuvieron casi 30 años ocultándola.
Ahora, refirió, se aparecen esos funcionarios
estadounidenses con el chiste de que Venezuela no les ha mandado los
informes para soportar la petición de extradición de Posada
Carriles.
Alarcón insistió en que no fue Cuba ni él quienes
señalaron a Posada Carriles como responsable de la muerte de 73
personas, sino las propias autoridades norteamericanas.
Sobre el proceso que le siguen al terrorista de
origen cubano en Estados Unidos, el presidente del parlamento de la
isla caribeña señaló que ya eso es una trampa.
Y preguntó ¿dígame el nombre de una sola persona,
de los 560 mil que el canciller mexicano, Luis Ernesto Derbéz,
mencionó este miércoles que habían sido expulsados por entrar
ilegalmente sólo por la frontera de Arizona, que haya tenido
abogado, que haya sido convocado para un mes después de ser
encontrado para que demuestre que tenía derecho a entrar
ilegalmente?
Por eso, indicó, constituye una broma y una
expresión de doble moral de Estados Unidos que Posada Carriles goce
de unos privilegios de los que carecen miles de inmigrantes
indocumentados, quienes no entran a territorio norteamericano a
buscar protección sino sólo trabajo.