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Adelaida Fernández
de Juan
De tal árbol tal
astilla
Sonia
Sánchez
Aquello
que de tal árbol tal astilla podría cumplirse en Adelaida
Fernández de Juan (La Habana, 1961), médico de profesión y
escritora por naturaleza. ¿Se aplica en esta autora aquello del
antecedente genético?
Lo
cierto es que, por estos días, ella se convirtió en noticia dentro
de las tertulias del mundo intelectual habanero, al presentarse en el
Centro Hispanoamericano de Cultura (Malecón esquina a Prado) con su
libro La hija de Darío, Premio Alejo Carpentier (2004) en
cuento, texto de una trama muy especial en la que aparecen tintes
humorísticos y buen manejo del absurdo.
"Me
interesa el humor como arma. Es poderosísimo para movilizar opiniones
e intentar reformar algunos aspectos de la sociedad que no nos
parezcan bien, o soportar los que, inevitablemente, tenemos que seguir
arrastrando", dice esta joven creadora.
"Me
refiero al humor inteligente de Eduardo del Llano, Osvaldo Doimeadiós
y otros escritores. He tenido la oportunidad de adentrarme en este
campo del arte en nuestro país, desde los tiempos de Eladio Secades,
Marcos Behemaras y Zumbado. Y cada vez me fascina más."
La también Especialista
en Medicina Interna y medalla de Primer Grado por su condición de
trabajadora Internacionalista, declara, sin vanidad, no identificar
influencias en su obra, aunque supone tener un parecido a lo que
escriben algunas latinoamericanas.
"Me
interesan aspectos relativos a la mujer, al pensamiento de los
adolescentes", confiesa.
¿Feminista? "No,
soy una mujer que sabe el lugar que ocupa y lo defiende. No he
estudiado profundamente el feminismo como para repudiarlo o apuntarme
en él, y no me considero una defensora de los derechos de la mujer, a
ultranza, ni en detrimento del derecho de los hombres.
"Creo
que en el mundo del arte lo que debe predominar es la calidad, nunca
el sexo, pero no por eso dejo de ser mujer y pensar como la que soy.
Desde luego, defiendo los derechos femeninos que a veces parece que
no, pero muchas veces son atacados."
La actualidad, el tema de
las féminas y el del exilio, visto desde los ojos de niños cuyos
padres, hermanos, tíos u otros familiares han emigrado por una causa
u otra, son inherentes a la obra de Adelaida Fernández de Juan y en
especial al volumen de 13 cuentos que integran La hija de Darío,
próximo a publicarse por la Editorial Letras Cubanas.
En su currículo se
enumeran Dolly y otros cuentos africanos (1994, Letras
Cubanas), Oh, vida (1999, premio de cuento de la UNEAC), la
selección y el prólogo de una antología sobre la obra de Eladio
Secades (Editorial Unión). Dentro de dos meses se prevé vea la luz
su primera novela, Nadie es profeta. Muchos de sus cuentos
están en antologías y es autora de los textos de Nany —la
historia de una niña—, trabajo comprendido en un proyecto junto a
creadores de Estados Unidos en el cual se incluyen fotografías.
Premio de Cuento Luis
Felipe Rodríguez, de la UNEAC (1999); mención en el Concurso
Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar con El beso; mención
en el concurso Jiribilla, auspiciado por Cuba, Puerto Rico y
República Dominicana, con el cuento Tiempo de rosas, son
algunos de los reconocimientos obtenidos por Fernández de Juan.
Aunque en una época no
pensó que un día incursionaría seriamente en el mundo de las
letras, pese a ser hija de reconocidos intelectuales (Roberto
Fernández Retamar y Adelaida de Juan), ella admite que, obviamente,
este universo le era muy familiar. "Estando en África —desde 1988 a
1990— comencé a redactar cartas y esto se convirtió en una
obsesión. El alivio, la catarsis, la belleza de escribir desde
entonces me ha impedido parar".
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