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Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria
Colmena de aportes
ORFILIO PELÁEZ
Para
la doctora Lydia M. Tablada Romero, la decisión de cambiar las
consultas médicas y los salones de operaciones por los campos,
laboratorios, vaquerías y naves avícolas fue un verdadero reto.
Ella, junto a un grupo
de médicos recién graduados entre los cuales estaba también la
doctora Rosa Elena Simeón, formaron parte de aquel núcleo inicial
de jóvenes galenos que en 1969 dijeron sí al llamado de la
Revolución y dejaron los hospitales con el propósito de dedicarse
a la medicina veterinaria.
Se trataba de renunciar
al sueño de salvar vidas humanas para entregarse por entero a la
salud animal y contribuir a sentar las bases del futuro desarrollo
agropecuario del país.
Como afirma la doctora
Tablada, la obra grandiosa emprendida por el proyecto revolucionario
en todas las esferas del quehacer económico y social de la nación,
compensó tan inesperado viraje en la vida profesional de cada uno
de los que fundaron hace 35 años el Centro Nacional de Sanidad
Agropecuaria (CENSA).
PASIÓN POR LA
EXCELENCIA
Desde sus inicios, esta
moderna institución ubicada en el entronque de la Autopista
Nacional y carretera de Tapaste, San José de las Lajas, desempeñó
una meritoria labor en el campo de las ciencias veterinarias con
prioridad en las investigaciones sobre salud, genética y
reproducción animal; en una posterior etapa se le incorporó el
objetivo de trabajar también en la sanidad vegetal.
Hoy el CENSA exhibe una
amplia lista de resultados de primer nivel que le han ganado
merecido prestigio en el ámbito nacional e internacional, amén de
sus valiosos aportes en la prestación de importantes servicios
científico-técnicos, y en la formación de especialistas altamente
calficados.
Si nos remontamos a los
primeros años, precisó la doctora Lydia Tablada, sería imposible
dejar de mencionar el diagnóstico, control y erradicación de la
epidemia de fiebre porcina africana a comienzos de la década del
setenta del pasado siglo, y los sistemas de atención a la vaca
gestante, parto y ternero recién nacido, además de los estudios de
los trastornos respiratorios, diarreicos e intoxicaciones del ganado
bovino y porcino, y los sistemas de diagnóstico, profilaxis y
control de mastitis, brucelosis y tuberculosis bovina.
Un pase de revista a los
numerosos logros científicos del CENSA no puede pasar por alto el
sistema Stabilak, desarrollado por los investigadores del Centro
para mantener la calidad de la leche, y el Surfacen, medicamento
destinado al tratamiento del síndrome respiratorio agudo en el
recién nacido, con reconocido impacto social al contribuir a la
disminución de la tasa de mortalidad infantil en el país.
Junto con otras
instituciones científicas, en el último quinquenio el CENSA ha
sido un guardián inexpugnable para prevenir y contrrarestar las
comprobadas acciones de guerra biológica de los Estados Unidos
contra Cuba.
En ese sentido el
diagnóstico, caracterización integral, estudios de epidemiología
molecular y planes de control de los brotes ocurridos de Peste
Porcina Clásica, Gastroenteritis Transmisible del Cerdo y Diarrea
Invernal Bovina, y la implantación de diferentes programas de
vigilancia frente a determinadas enfermedades no presentes en el
país (Cochinilla Rosada, Cáncer de los cítricos, Influenza Aviar
altamente patógena), forman parte de los principales resultados de
los últimos cinco años.
Con sano orgullo, la
doctora Lydia Tablada, su directora por más de tres lustros, dice
que para sus fundadores y generaciones posteriores, el CENSA ha sido
una escuela y expresión viva de cómo se puede conjugar la
vocación y la respuesta consecuente a las necesidades del
desarrollo nacional.
En el plano más
personal, aseveró, representa la realización profesional de una
mujer que siente un eterno compromiso con la Revolución, gracias a
la cual pudo hacer estudios superiores y adquirir un grado
científico. |