De amor y de árboles torcidos

REYNOLD RASSÍ
FOTOS: RAFAEL TORRES

Es hermoso ver cómo la arcilla adquiere forma cuando la trabajan con amor y destreza. Igualmente satisface al maestro ver cómo sus alumnos se convierten en hombres y mujeres de provecho; también con amor y tratamiento adecuados, hay quienes cambian y adoptan una actitud positiva hacia sí mismos, hacia su familia y la sociedad.

Para el primer teniente Juan Carlos
es una satisfacción ver a los menores
que han mejorado su conducta.

Esas sensaciones las experimentan el primer teniente Juan Carlos Díaz, de la especialidad de Menores del Ministerio del Interior; Marina Ruiz Garmendia, líder natural de su comunidad; Delia Casanova Peña, delegada del Poder Popular, y otros que como ellos han laborado muchos años para ver crecer derechos a "árboles" que, por determinadas razones, "nacieron torcidos".

Eran más de 40 muchachos con ausencias reiteradas a la escuela, indisciplinas ante personas mayores, asedio a turistas, desplazamiento a zonas alejadas de su residencia donde tenían un mal comportamiento; sin el control de sus padres. Era la situación existente en 1999 en los barrios de Zamora 1 y La Corbata, en la demarcación del Consejo Popular de Cubanacán, municipio de Playa.

El trabajo del primer teniente Juan Carlos Díaz, licenciado en Derecho, es atender a niños y adolescentes con trastornos de conducta. Explica que la labor de prevención es difícil, pues no siempre se obtienen los resultados que se desean. Sin embargo, hay satisfacción al apreciar cambios positivos en los menores.

Entre los lugares con más problemas, refiere Juan Carlos, estaban las circunscripciones de los repartos Zamora 1 y La Corbata , que abarcan el área de la Avenida 37 desde 158 hasta 196, y de 37 a 25, y limitan con el municipio de La Lisa. Allí encontró a personas que tenían comprensión de esa labor que exige mucha paciencia y amor.

EL TRABAJO EN LA COMUNIDAD

En una reunión de la Comisión de Prevención conoció a Marina Ruiz Garmendía. Analizaban la situación de un niño que pertenecía al Proyecto Cultural Comunitario La Comparsa, que ella dirige, y se dio cuenta de lo importante que era insertarse, dada la presencia mayoritaria en este de los menores de esas circunscripciones que presentaban dificultades en su formación. Igualmente estaban involucrados en el proyecto sus padres.

Marina Ruiz (a la izquierda) y Delia Casanova conversan con dos alumnos de secundaria sobre el Proyecto Comunitario La Comparsa.

Gracias a la labor conjunta, explica Juan Carlos, solo tenemos hoy un menor internado en un centro de educación para que mejore su conducta, y ya está próximo al egreso debido a su evolución positiva y al apoyo brindado por la madre.

Marina Natacha Ruiz Garmendía trabajó como educadora de círculos infantiles. En la actualidad es promotora cultural comunitaria y activista de la Comisión de Prevención; señala que en enero de 1996 comenzó un Proyecto Cultural Comunitario mediante el cual se organizó una comparsa con muchachos que tenían trastornos de conducta, entre otras anomalías.

Hoy, afirma, el panorama ha cambiado positivamente. Los menores y adolescentes tienen otra actitud y existe un ambiente de tranquilidad y de mayor respeto. Incluso varios de ellos han visitado comunidades de la capital y de otras provincias.

CONDUCTAS MODIFICADAS

Dayane Trujillo Pino tiene 14 años de edad y vive en el Reparto La Corbata. Se forma actualmente como obrera calificada en una escuela de oficios que cursa en el Taller de Esterilización, ubicado en el policlínico Cristóbal Labra, de La Lisa.

No le gustaba ir a la escuela. "En 5to. y 6to. grados tenía ausencias a clases y engañaba a mis padres, les decía que la maestra no asistía. Había repetido ya el segundo grado, por eso me desfasé y al concluir la primaria me enviaron a una escuela de oficios", hoy es la jefa de aula en su centro.

Yadira Cordero Lujardo tiene 18 años y asiste al Curso de Superación Integral para Jóvenes, pues dejó el preuniversitario en el 11no. grado; se casó, tuvo un hijo y estuvo un año desvinculada de los estudios.

"Me incorporé al Proyecto Comunitario desde la primaria y actualmente soy la coreógrafa de La Comparsa. Con los consejos que he recibido y conversaciones que han sostenido conmigo, y la ayuda de mi familia, pude modificar mi carácter y ser distinta a como era antes", subraya. A Leonardo Torres Gómez no le gustaba ir a la escuela, tenía ausencias constantes y se había convertido en un dolor de cabeza para su madre, con quien vive. Ahora cursa el noveno grado en una secundaria básica de Playa. Su mamá, María Elena Gómez, refiere estar satisfecha porque su hijo dio un cambio tremendo desde su incorporación al Proyecto, gracias a la atención del Especialista de Menores.

Puedo decir, afirma con optimismo, que está encaminado y agradezco el tratamiento que ha recibido. Si no fuera por la ayuda de la comunidad, Leonardo hubiera terminado en delincuente.

Gracias al amor puesto en ellos, aquellos "árboles torcidos" hoy crecen derechos.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Especiales |

SubirSubir