Flor Crombet

Los grados, en el combate

ORLANDO GUEVARA NÚÑEZ

¡Pero qué triste noticia! ¿Será verdad que ha muerto Flor, el gallardo Flor? Estas sentidas palabras de José Martí, al conocer la caída del héroe, dan idea del valor, de la estatura moral del hombre a quien él había confiado la jefatura de la expedición que, en la goleta Honor, había desembarcado por Duaba el 1ro de abril de 1895, y de la cual formaron parte también los hermanos Antonio y José Maceo.

El hecho, desafortunadamente, era cierto. El día 10 de abril, víspera del desembarco de Martí y Gómez por Playita de Cajobabo, Flor Crombet había muerto en desigual combate en Alto de Palmarito, lugar cercano a Yateras, junto a otros tres expedicionarios. Al ser sorprendido el pequeño grupo, fue José Maceo el primero en disparar contra el enemigo y también el único sobreviviente, al lanzarse luego por un barranco.

Allí, en la propia serranía, en el cafetal Felicidad, dieron sepultura al cadáver del Mayor General Francisco Adolfo Crombet Tejeda (Flor).

En ese sitio permanecieron sus restos hasta el traslado para Santiago de Cuba, en 1901.

A la edad de 17 años —el 20 de noviembre de 1868, en su natal El Cobre— se había incorporado al Ejército Libertador como soldado. Su primera misión fue de mucho peligro, pues debía trasladar un mensaje, burlando las posiciones enemigas. Lo hizo con agilidad y éxito. Y ante la proposición de un ascenso por ese servicio, lo rechazó, pues prefirió ganar cualquier grado militar en los combates.

No tardó mucho el intrépido joven en integrar la oficialidad mambisa. Cabo, sargento, alférez, capitán... Luego de la toma de un fuerte español es ascendido a comandante. Su participación en el ataque a Samá, Holguín (1872) vale para que Carlos Manuel de Céspedes ordene su ascenso a teniente coronel. Y su heroísmo en el combate de El Naranjo y la Batalla de las Guásimas, en territorio camagüeyano, en 1874, propician que Máximo Gómez le confiera los grados de coronel.

Innumerables son las acciones en las cuales pone a prueba su pericia militar y su arrojo, se distingue en la toma de posiciones enemigas y en la captura de convoyes.

Al producirse la capitulación del Zanjón, Flor Crombet se cuenta entre los oficiales mambises que no aceptan la paz sin independencia y se une a Antonio Maceo en la Protesta de Baraguá, el 15 de marzo de 1878. En esa ocasión, el Gobierno Provisional lo asciende a brigadier. Luego, junto a otros patriotas que reconocen necesaria una tregua para continuar la lucha, marcha al extranjero, pero pronto regresa para incorporarse a la llamada Guerra Chiquita y es nombrado por Calixto García, en 1879, como jefe de ese movimiento en Oriente.

En medio de esas actividades es hecho prisionero y confinado, primero en Cuba y más tarde en España, durante 23 meses. En 1882 logra evadir la prisión y se traslada a Francia; luego pasa a Honduras.

No tardó el "gallardo Flor" en unirse a los preparativos de la Guerra Necesaria organizada por José Martí, acatando los principios establecidos por el Partido Revolucionario Cubano, constituido para hacer la independencia de Cuba y contribuir a la de Puerto Rico.

Ante las dificultades surgidas por la falta de fondos para el financiamiento de la expedición de Duaba, al no poderse satisfacer la suma que Antonio Maceo estimaba necesaria para organizarla y materializarla, José Martí —en consulta con Máximo Gómez— decide que sea Flor Crombet quien asuma la jefatura, lo que no excluye la presencia en ella del Titán de Bronce.

Así contribuyó Flor a echar a andar la Guerra de Independencia iniciada el 24 de febrero de 1895, concebida por la jefatura revolucionaria en dos vertientes, los alzamientos internos y las expediciones que con los principales jefes mambises y armas desembarcarían en territorio cubano.

El valiente muchacho que en El Cobre, en las cercanías de Santiago de Cuba, había iniciado su valiosa hoja de servicios a la Patria, no pudo figurar entre los jefes que llevaron adelante la guerra independentista que socavó los cimientos del poder colonial español en Cuba. Pero su caída en combate no fue en vano, ni su ejemplo se ha perdido en el tiempo.

Este 10 de abril se cumplen 110 años de la muerte del insigne Mayor General del Ejército Libertador. Flor Crombet ocupa un sitial de honor entre los grandes patriotas de nuestras gestas y es honrado por un pueblo que sigue su ejemplo de conquistar los lauros en el fragor de los combates.

 

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