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Chileno Insulza y mexicano Derbeza
solos por
la secretaría general OEA
Santiago
de Chile.—La retirada del ex presidente salvadoreño
Francisco Flores de su candidatura a la secretaría general de la
Organización de Estados Americanos (OEA), abre un incierto panorama
a la aspiración del ministro del Interior chileno, José Miguel
Insulza, comenta Prensa Latina.
Flores, cuya candidatura era fuertemente respaldada
por Estados Unidos, renunció a la carrera por la jefatura de la OEA
con el objetivo de que los votos de Centroamérica, menos rebelde a
los dictados de Washington que el Sur, se concentren en el canciller
mexicano Luis Ernesto Derbez.
En estas complejas circunstancias donde se produce
un virtual empate entre ambas regiones en su porfía por dominar el
ente hemisférico, cobra particular importancia la posición que
adopten los 13 países del Caribe el próximo lunes a la hora de la
votación.
Si bien ya era un escenario esperado por la
cancillería chilena, el ministro vocero y canciller en ejercicio,
Francisco Vidal, afirmó que aunque sorprendente, "desde el
punto de vista del Gobierno, la decisión de Flores no hizo más que
adelantar la inevitable segunda vuelta".
Vidal dejó entrever las preocupaciones del
Ejecutivo por las fuertes presiones que está ejerciendo el
Departamento de Estado norteamericano en su esfuerzo por imponer un
candidato centroamericano al afirmar que cada país debe ser
soberano a la hora de votar.
"Lo que nos interesa como gobierno en este
nuevo escenario es que lo que se debata el lunes a la hora de emitir
el voto sea la propuesta de Chile para darle una nueva vitalidad a
la Organización de Estados Americanos", recalcó.
Pero por detrás de las declaraciones,
inevitablemente enmarcadas en la formalidad diplomática, existe en
La Moneda y la Cancillería chilena el lacerante temor de que el
aplastante peso de Estados Unidos incline definitivamente la
balanza.
Nunca un Secretario General de la OEA, dominada
históricamente por Estados Unidos, ha sido electo sin el respaldo
de ese país, que aporta además el 60 por ciento del presupuesto de
la organización.
Como el voto, además, es secreto, para el gobierno
de Santiago no es suficiente el apoyo entregado públicamente por
seis países de la región (Argentina, Chile, Brasil, Uruguay,
Venezuela y Ecuador) y del informal respaldo de "una gran
mayoría" de las naciones del Caribe.
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