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Mónaco se prepara para rendir a partir de hoy el último adiós a
Rainiero III, mientras sigue de cerca la suerte del príncipe
Ernesto Augusto de Hannover, esposo de Carolina, la hija mayor del
fallecido monarca.
Hannover, de 51 años, fue ingresado en el Centro
Médico Princesa Grace el pasado martes, un día antes de la muerte
de Rainiero III, de 81 años y quien permaneció sus últimos 15
días de vida en cuidados intensivos y con respiración asistida.
El esposo de Carolina, el tercero después de
divorciarse de su primer marido Phillipe Junot y perder a su segundo
cónyuge Stefano Casiraghi, está aquejado de una pancreatitis aguda
y su estado carece de una evolución favorable, señalaron fuentes
médicas.
Todo indica que las buenas noticias escasean para la
familia real monegasca, con varios siglos al frente de ese rico y
diminuto principado de apenas dos kilómetros cuadrados, con 32 mil
habitantes y situado a orillas del Mediterráneo.
Los signos del duelo de nueve días decretado el
miércoles último apenas se perciben aquí en estos días, mientras
en el Bulevard Alberto, la Plaza de Armas y otras zonas la vida
turística continúa, aunque todo eso cambiará a partir de este
domingo.
El ministro del Interior monegasco, Philippe
Deslandes, aseguró que para los funerales se movilizarán mil
agentes de seguridad y durante el entierro del viernes el principado
será bloqueado, en tanto la vigilancia se realizará por mar,
tierra y aire.
Las alcantarillas fueron selladas para evitar algún
incidente en las ceremonias, en las cuales se rendirá tributo a
Rainiero III, fallecido a causa de una complicación
bronco-pulmonar.
El cuerpo sin vida del soberano de Mónaco, quien se
mantuvo por casi 56 años en el poder, será expuesto en la capilla
Palatina San Juan Bautista, de estilo barroco y construida en el
siglo XVII, en el reinado de Honorato II.
La pequeña capilla, con capacidad para unas 50
personas, fue reconstruida dos siglos más tarde por Carlos II y
cuenta en su interior con un altar de mármoles preciosos y ángeles
barrocos dorados, lo cual será el escenario para las exequias.
El acceso a ese lugar en la tarde y noche de mañana
y durante todo el martes y miércoles próximos, será exclusivo
para los monegascos y solo si queda tiempo se autorizará para los
nueve mil franceses y siete mil italianos residentes aquí.
Con ello el gobierno monegasco desea mantener el
carácter familiar del funeral, al cual se espera asistan unos 50
jefes de Estado y miembros de la nobleza europea, aunque por ahora
solo fue confirmada la visita del presidente francés, Jacques
Chirac.
Para poder llegar al peñón sobre el Mediterráneo
donde se encuentra esa capilla, situada al fondo del patio de honor
del Palacio principesco, los monegascos deberán mostrar su
identificación y someterse a un riguroso registro personal.
Ante la capilla ardiente de Rainiero III se situó
el ayer un portal de cortinaje azul oscuro y se le adhirió el
blasón personal del fallecido Príncipe de Mónaco, compuesto por
dos "R" blancas, una frente a otra, bajo una corona del
mismo color.