Mónaco prepara último adiós a príncipe Rainiero III

París, 9 de abril (PL).— Mónaco se prepara para rendir a partir de hoy el último adiós a Rainiero III, mientras sigue de cerca la suerte del príncipe Ernesto Augusto de Hannover, esposo de Carolina, la hija mayor del fallecido monarca.

Hannover, de 51 años, fue ingresado en el Centro Médico Princesa Grace el pasado martes, un día antes de la muerte de Rainiero III, de 81 años y quien permaneció sus últimos 15 días de vida en cuidados intensivos y con respiración asistida.

El esposo de Carolina, el tercero después de divorciarse de su primer marido Phillipe Junot y perder a su segundo cónyuge Stefano Casiraghi, está aquejado de una pancreatitis aguda y su estado carece de una evolución favorable, señalaron fuentes médicas.

Todo indica que las buenas noticias escasean para la familia real monegasca, con varios siglos al frente de ese rico y diminuto principado de apenas dos kilómetros cuadrados, con 32 mil habitantes y situado a orillas del Mediterráneo.

Los signos del duelo de nueve días decretado el miércoles último apenas se perciben aquí en estos días, mientras en el Bulevard Alberto, la Plaza de Armas y otras zonas la vida turística continúa, aunque todo eso cambiará a partir de este domingo.

El ministro del Interior monegasco, Philippe Deslandes, aseguró que para los funerales se movilizarán mil agentes de seguridad y durante el entierro del viernes el principado será bloqueado, en tanto la vigilancia se realizará por mar, tierra y aire.

Las alcantarillas fueron selladas para evitar algún incidente en las ceremonias, en las cuales se rendirá tributo a Rainiero III, fallecido a causa de una complicación bronco-pulmonar.

El cuerpo sin vida del soberano de Mónaco, quien se mantuvo por casi 56 años en el poder, será expuesto en la capilla Palatina San Juan Bautista, de estilo barroco y construida en el siglo XVII, en el reinado de Honorato II.

La pequeña capilla, con capacidad para unas 50 personas, fue reconstruida dos siglos más tarde por Carlos II y cuenta en su interior con un altar de mármoles preciosos y ángeles barrocos dorados, lo cual será el escenario para las exequias.

El acceso a ese lugar en la tarde y noche de mañana y durante todo el martes y miércoles próximos, será exclusivo para los monegascos y solo si queda tiempo se autorizará para los nueve mil franceses y siete mil italianos residentes aquí.

Con ello el gobierno monegasco desea mantener el carácter familiar del funeral, al cual se espera asistan unos 50 jefes de Estado y miembros de la nobleza europea, aunque por ahora solo fue confirmada la visita del presidente francés, Jacques Chirac.

Para poder llegar al peñón sobre el Mediterráneo donde se encuentra esa capilla, situada al fondo del patio de honor del Palacio principesco, los monegascos deberán mostrar su identificación y someterse a un riguroso registro personal.

Ante la capilla ardiente de Rainiero III se situó el ayer un portal de cortinaje azul oscuro y se le adhirió el blasón personal del fallecido Príncipe de Mónaco, compuesto por dos "R" blancas, una frente a otra, bajo una corona del mismo color.

 

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