Madrid.—
La embajada de Estados Unidos tembló en la noche del pasado viernes
cuando más de tres mil españoles protestaron frente a ella contra
la agresión a Iraq, en el segundo aniversario del asesinato en
Bagdad del camarógrafo español José Couso, según reporta Prensa
Latina.
Couso, reportero de Telecinco, filmó su propio
asesinato a manos de soldados estadounidenses que desde un vehículo
blindado dispararon contra él y otros periodistas en el hotel
Palestina de Bagdad, a sabiendas de que no era un objetivo militar y
que servía de sede a los corresponsales.
Ese ataque fue precedido por el que también
realizó el ejército de Estados Unidos contra las oficinas de las
cadenas Al Jazeera TV y Abu Dhabi TV, donde murió camarógrafo
Tareq Ayoub.
El hecho, ocurrido el 8 de abril de 2003, ha sido
denunciado en el mundo entero, pero ni la Comisión de Derechos
Humanos de Naciones Unidas ni ninguna otra institución
internacional, ha hecho nada ni ha escrito una línea de condena al
gobierno George W. Bush, quien tampoco se ha disculpado del
execrable crimen.
Desde entonces, el 8 de cada mes los hermanos,
amigos y familiares del cámara español, se dan cita sin fallar ni
una sola vez frente a la embajada estadounidense en la céntrica
calle Serrano, para recordar uno de los asesinatos que revela más
descarnadamente la naturaleza genocida de la invasión a Iraq.
Pero el del viernes fue un día especial porque se
trata del segundo aniversario del asesinato, el cual coincide con el
segundo año de la guerra de ocupación y conquista que todavía
sigue produciendo centenares de muertes.
En el acto se sucedieron encendidas lecturas de
mensajes de solidaridad entre poemas y canciones de Lucía Álvarez;
Inma Chacón, hermana de la escritora fallecida Dulce Chacón; Pilar
Manjón, madre de uno de los muertos en los atentados de Madrid, y
de la mamá de José Couso.
"No quiero transformar mi dolor en odio, pero
no quiero estar muda. No quiero dolores callados", declaró
mostrando una voluntad de hierro Maribel, la mamá de Couso.
Miembros del colectivo dijeron al público que este
aniversario marca un punto importante en su lucha, pues llegan a él
con importantes victorias y habiendo desarrollado actividades en los
últimos meses que deben dar sus frutos a partir de ahora.
Dos años después de la entrada de las tropas de
Estados Unidos en Bagdad, dijeron, la situación para la población
iraquí sigue siendo extremadamente grave. Las promesas de
"democracia" se han trastrocado en asesinatos,
violaciones, torturas, censura, detenciones sin juicio, y huelgas
prohibidas.
Es por ello que además de exigir ¡Justicia para
José Couso! seguimos gritando ¡Solidaridad con el pueblo iraquí!
¡Alto a la ocupación!
Los más de tres mil participantes no se movieron
del frente de la embajada hasta el último minuto del acto, pero ni
el funcionario de menor jerarquía de la misión diplomática
estadounidense osó sacar la cabeza, ni siquiera furtivamente por
alguna de las ventanas que permanecieron cerradas todo el tiempo.