NACIONES UNIDAS, 8 de abril (PL).—
Cuba advirtió hoy aquí que el propuesto Consejo de derechos
humanos de la ONU será utilizado como propiedad privada de los
poderosos y tribunal inquisidor para condenar a los países en
desarrollo.
En un discurso ante la Asamblea
General de la ONU, el embajador cubano ante el organismo mundial,
Orlando Requeijo, describió en tales términos los riesgos de que
prospere una recomendación expuesta la víspera en Ginebra por el
secretario general, Kofi Annan.
Se trata de uno de los aspectos más
polémicos de su reporte "Una libertad más amplia: desarrollo,
seguridad y respeto para los derechos del hombre en todas
partes", que se debate en plenaria.
Requeijo dijo que en lugar de
sugerirse una verdadera democratización en la desprestigiada
Comisión de Derechos Humanos (CDH), se expone a castigos a los
países que se oponen en forma activa a la dominación colonial.
La estrategia de quienes apoyan esta
visión, afirmó, es eliminar la tercera comisión de la Asamblea
General, que es un órgano de composición universal y donde se
ejercita la igualdad soberana de todos los estados miembros.
Además, al separar la CDH del
Consejo Económico y Social, se debilita la consideración de los
derechos económicos, sociales y culturales, añadió.
La criticada propuesta consiste en
crear un órgano restringido, que excluiría a países señalados
como presuntos poseedores de records de violaciones de derechos
humanos, definidos en la práctica por grandes potencias.
En un análisis del paquete de
reformas presentado por Annan, el diplomático cubano cuestionó
también la llamada "responsabilidad colectiva de
proteger", examinada en los últimos años aquí.
Recordó al respecto que los más
ardientes defensores de ese concepto optaron por el silencio al
estallar la ilegal guerra contra Iraq, y las indescriptibles
torturas en cárceles allí, Afganistán y la base naval de
Guantánamo.
En su opinión, con algunos de los
cambios propuestos para la ONU se crearía el riesgo de crear un
sistema mucho más inseguro, injusto y manipulable por los
poderosos.
Cuba propugna un análisis bien
fundamentado que refleje el consenso de los Estados miembros y
garantice el imperio de la Carta de la ONU, el derecho
internacional, el multilateralismo y la cooperación.
Requeijo reclamó que se coloque al
desarrollo en el centro de la agenda de la Organización, tras
señalar con preocupación un énfasis desmedido hacia los temas de
seguridad y derechos humanos.
Apuntó que se plantean los problemas
del mundo en desarrollo en un vacío conceptual, obviando que la
causa fundamental de la pobreza radica en el injusto sistema de
relaciones económicas internacionales.
A su juicio el documento sienta
preocupantes premisas para futuros condicionamientos en el
otorgamiento de la asistencia oficial al desarrollo.
El diplomático denunció una
peligrosa reinterpretación del artículo 51 de la Carta que daría
flexibilidad suficiente para permitir que la superpotencia mundial
desencadene guerras y ataques preventivos ilegales y condenables.
Solicitó, por último, días
adicionales de consultas en torno a lo que se debe presentar como
recomendaciones finales a la prevista cumbre de alto nivel en
septiembre venidero.