ROMA, 8 de abril (PL).—
El jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano,
cardenal Joseph Ratzinger, evocó hoy los momentos más
trascendentales de la labor espiritual del papa Juan Pablo II, en la
primera misa del novenario por el luto oficial.
"El Santo Padre fue sacerdote
hasta el final, pues quería entregarse por Cristo y por nosotros
también", subrayó el decano del Colegio Cardenalicio, de la
Curia Romana, convocado en pleno tras la muerte del Sumo Pontífice
el pasado sábado.
Ratzinger remarcó el intelecto de
Karol Wojtyla desde su juventud, entregado al estudio de las letras,
el teatro y la poesía; con una buena parte de su tiempo que dedicó
al deporte, en la natal ciudad de Wadowice, en Polonia.
Otro tanto hizo el purpurado sobre
los sufrimientos que aquejaron al llamado Papa de las multitudes, en
un recordatorio de la personalidad y vida del fallecido jefe de la
Iglesia.
El primer Obispo de Roma no italiano
en la historia de la Santa Sede estudió teología y filosofía
previo a su preparación en el seminario para el sacerdocio, durante
la Segunda Guerra Mundial, bajo la ocupación nazi de Polonia,
mencionó el cardenal alemán al acompañar la homilía con pasajes
bíblicos y sermones religiosos.
En alusión a los 104 viajes fuera de
Italia del Santo Padre en poco más de 26 años de pontificado, el
decano de los cardenales admitió que Juan Pablo II fue
incansablemente "por todas partes para llevar el fruto" de
su misión espiritual.
Dijo en la ceremonia por los
funerales del Papa polaco que en la predicación del Evangelio el
también jerarca de la Curia Romana invocó su amor por todos los
pueblos, la paz y por la eliminación del hambre, flagelo que afecta
a muchas naciones en el mundo.
Con la misa de las exequias celebrada
este viernes en la Plaza de San Pedro comenzaron los rituales del
novenario católico, que se prolongará hasta el 16 de este mes, dos
días antes del inicio del Cónclave de los "príncipes"
de la Iglesia.
La reunión a puertas cerradas está
fijada para el 18 de abril en la Capilla Sixtina, cuando los
purpurados menores de 80 años se sumergirán en la elección del
sucesor 265 de San Pedro.
Tras el entierro de Juan Pablo II, el
más carismático de los pontífices, el Vaticano agradeció a las
autoridades de Italia y de la ciudad de Roma por la hospitalidad
ofrecida a los más de tres millones de peregrinos e invitados
oficiales que arribaron aquí.