Resina de pino

Sustituto de importaciones no bien aprovechado

RONAL SUÁREZ

PINAR DEL RÍO.—Cada vez que se corta un pino sin haberle extraído previamente la resina, pierde el 13% de su valor y la posibilidad de reducir importaciones y generar ingresos adicionales para el sector forestal.

El doctor Ynocente Betancourt considera que la resina de pino puede convertirse en importante fuente para la economía de la provincia.

A ello equivalen los 12 kilogramos que como promedio dan esos árboles en tres años de procesamiento, sin que se dañe el rendimiento en madera.

Los primeros estudios sobre el aprovechamiento de este recurso fueron iniciados en nuestro país a mediados de los años setenta en la meseta de Cajálbana, municipio de La Palma, por el hoy doctor Ynocente Betancourt Figueras, entonces director de la Unidad Docente de la carrera de Ingeniería Forestal, en la Sede Universitaria de Pinar del Río.

Los resultados hicieron posible en 1985 comenzar la extracción de resina en las empresas forestales integrales del territorio pinareño, pero durante la década de los noventa esta producción se vio muy deprimida a causa del período especial, hasta el 2000, en que iniciaron un proceso recuperativo.

En los últimos cinco años se han logrado producciones superiores a las 1 000 toneladas anuales, y son solo una parte del potencial.

En correspondencia con la demanda del país de incrementar las producciones que sustituyan importaciones o generen exportaciones, han continuado realizando investigaciones encaminadas al perfeccionamiento de la tecnología para obtener resina, a la aplicación de estimulantes orgánicos con el propósito de incrementar los rendimientos y a la búsqueda de nuevos derivados.

Un equipo de investigación integrado por el propio Ynocente, la profesora María Josefa Villalba Fonte, de la Universidad de Pinar del Río, y el ingeniero Carlos Larred Oliveros, del Grupo Empresarial de Agricultura de Montaña, ha logrado resultados relevantes con el trabajo titulado Redimensionamiento del sector de la resina de pino en la provincia de Pinar del Río.

Entre esos resultados, Ynocente concede la mayor importancia al Programa de Producción hasta el 2010, que muestra la potencialidad de los pinares existentes en cada empresa, con el objetivo de alcanzar, dentro de un trienio, 
5 000 toneladas anuales.

Ello representaría beneficios económicos superiores a tres millones de pesos convertibles, la generación de 800 empleos y satisfacer la demanda nacional de colofonia, aceite de trementina y otros productos de gran necesidad para la industria química del país, afirma.

Otro logro es la aplicación de estimulantes orgánicos, en este caso levadura de cerveza, que se le proporciona al árbol tras realizarle la llamada "pica" y posibilita obtener incrementos superiores al 20% Un problema desde el inicio de esta actividad ha sido su desarrollo industrial. Se exporta resina a un valor de hasta 400 dólares la tonelada, mientras se importan sus derivados a un precio triplicado.

El estudio admite la posibilidad de procesar no menos de 1 000 toneladas en la instalación industrial con que cuenta la provincia, perteneciente al Ministerio de la Industria Básica, e invertir en otra planta con el propósito de llegar a las 
5 000 toneladas potenciales. También permite sumar nuevos productos, como el barniz para madera obtenido por los técnicos de la planta de procesamiento industrial, el cual se comercializa actualmente en las tiendas recaudadoras de divisas y en el mercado industrial.

Claro que todo ello demanda aunar voluntades y recursos. Todavía se subutilizan las capacidades industriales mientras exportan el 80% de la resina y siguen importando productos obtenidos de esta. El 60% de los pinos que llegan a los aserríos no ha sido sometido al proceso que permita elevar el valor de las producciones forestales.

Ynocente considera que de llevarse a cabo el redimensionamiento, la resina de pino ocupará un importante lugar en la economía de la provincia.

El doctor Betancourt, actualmente director del Centro de Investigaciones Forestales, de la Universidad Hermanos Saíz, asegura que la extracción de la resina cuando el pino está maduro y apto para ser talado, tal como se realiza en Cuba, no daña en lo más mínimo las propiedades físicas y mecánicas de la madera.

Afirma, por último, que las investigaciones han probado que nada tiene que ver este proceso con la sensibilidad de la madera de pino al ataque del comején.

 

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