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El castillo de las leyendas
La Fortaleza Nuestra
Señora de los Ángeles de Jagua acaba de cumplir 260 años de haber
sido construida para defender la bahía cienfueguera de la entrada
de corsarios y piratas
Texto
y fotos: Ramón Barreras Ferrán
CIENFUEGOS.—Con solo
leer los nombres de los corsarios y piratas que surcaron las aguas
de la bahía es suficiente para valorar la importancia que tuvo en
su momento la construcción de la Fortaleza de Nuestra Señora de
los Ángeles de Jagua, conocida popularmente por Castillo de Jagua,
y que se levanta como una mole de piedra justo en la parte más
estrecha del cañón de entrada a la rada cienfueguera.
Marisol Otero Álvarez, directora del museo.
En una de las salas del
actual Museo Polivalente se da a conocer al visitante que entre
quienes capitanearon barcos o flotillas estuvieron Jacques de Sores
(1554), Willian Bruce (1556), Francis Drake (1586), Henri Morgan
(1668) y Charles Grant (1702).
La construcción de la
Fortaleza terminó en 1745, bajo la conducción de un arquitecto
militar de origen francés, y con mano de obra esclava. Después de
esa fecha los filibusteros hicieron algunos intentos, pero no
pudieron abastecerse de agua y provisiones y ejercer el contrabando
en la zona, fundamentalmente de maderas preciosas.
En el Castillo
permaneció una dotación formada por unos 100 oficiales y soldados
españoles, entre quienes nacieron leyendas que fueron pasando de
generación a generación para llegar hasta nuestros días, como la
de La Dama Azul y El Lobo Marino. En el poblado de pescadores que
rodea la imponente edificación hay también otras que sobreviven al
paso de los años y que los "castilleros" (así prefieren llamarse
quienes allí viven) las nombran: La luz de San Telmo y El grito del
Caletón.
CERCA DE LA COMUNIDAD
El paso de más de dos
siglos y medio se ha hecho sentir en la estructura de la imponente
construcción, pero la reparación general ejecutada en 1998 y el
permanente cuidado de carácter preventivo a que la somete el
colectivo laboral, mantienen intactas las estructuras principales y
han permitido preservar las características singulares de la
majestuosa obra, en cuyos pasillos, salones, corredores y escaleras
se respiran aires de leyendas.
Precisamente ese mismo
año se inauguró el Museo con carácter polivalente, el que cuenta
actualmente con exposiciones de armas y proyectiles de los siglos
XVII y XVIII, muebles y artes de pesca; dispone además de una sala
de exposición transitoria.
Marisol Otero Álvarez,
directora del Museo, explicó que en este momento lo más
sobresaliente allí es el trabajo comunitario que se realiza, sobre
la base del Programa de Desarrollo Cultural, documento rector del
trabajo.
Precisó la especialista
que sobresalen también el rescate de tradiciones, como la
celebración de las corridas del pargo y la albacora, la
terminación de la investigación sobre las fiestas patronales y la
paciente labor de inventario de todo lo significativo que permanece
en la memoria de los habitantes del poblado, y que conforma el
llamado patrimonio inmaterial.
El colectivo del Museo,
integrado por 16 personas, mantiene una estrecha relación con la
escuela primaria del lugar y con otros centros educacionales de la
cercana Ciudad Nuclear; atiende además dos círculos de interés,
uno sobre guías de museos y otro de arqueología. También organiza
mensualmente la actividad denominada Alegría de vivir, con personas
de la tercera edad.
Las colecciones se han
completado gracias al aporte desinteresado de quienes viven en este
lugar, aseguró Marisol. Eso evidencia que los "castilleros" siempre
han sentido que la Fortaleza está vinculada estrechamente a sus
vidas.
Anualmente visitan el
museo unos 5 000 turistas extranjeros y cerca de 28 000 nacionales. "No
obstante, falta promoción y mayor interés de parte de diversas
agencias e instituciones para que crezca el número de personas que
nos visitan", destacó la directora.
El Castillo de Jagua,
con 260 años acumulados entre sus paredes formadas por rocas de
arrecifes, es uno de los principales símbolos de esta provincia, y
sitio ideal para acercarse a una etapa de la historia colonial
cubana. |