Periodista italiana aclara incidente de ataque 
de EE.UU. en Iraq

ROMA, 29 de marzo (PL).— La periodista italiana Giuliana Sgrena aclaró hoy la responsabilidad de las tropas estadounidenses al disparar contra el auto en el cual viajaba, tras ser liberada en Iraq por el oficial de Inteligencia Nicola Calipari.

Sgrena, quien permaneció secuestrada por un mes, declaró al diario digital Antiwar, citado aquí por medios de prensa, que contrario a lo descrito por Washington, en el incidente del pasado día 4 el auto donde viajaba recibió disparos por detrás.

El Pentágono afirma que sus soldados dispararon contra Sgrena y sus acompañantes después que hicieron varias señales para detener el auto y, por temor a un atentado suicida, abrieron fuego.

Pero la corresponsal en Bagdad del diario Il Manifesto explicó que los disparos solo tuvieron lugar luego de pasar ellos por delante de la patrulla norteamericana.

En realidad, nunca existió un punto de control, pues sólo se trataba de un tanque apostado a la orilla de una carretera, la cual tampoco es la descrita por la Casa Blanca, pues se trata de un camino alternativo de alta seguridad y poco conocido.

Las versiones ofrecidas por Estados Unidos indican que era inevitable un hecho como este en la autopista que va desde Bagdad a su aeropuerto, considerada como la más peligrosa en el orbe por la gran cantidad de atentados que se registran allí a diario.

Sgrena declaró al referido medio de prensa que para acceder a la carretera por donde ellos viajaban fue necesario pasar un riguroso chequeo de las tropas estadounidenses a la salida de la llamada zona verde, la más custodiada y fortificada de Bagdad.

Por tanto, para poder transitar por allí, Calipari debió coordinar con todos los detalles el recorrido, por lo cual resulta muy sospechoso que los uniformados norteamericanos desconocieran la información sobre el paso del vehículo de Sgrena.

En el incidente la reportera resultó herida, en tanto Calipari murió al tratar de protegerla de los disparos, los cuales duraron unos 20 segundos y dejaron inutilizado al auto.

Tal suceso trajo como consecuencia un enrarecimiento de las relaciones entre Washington y Roma, aunque de las primeras declaraciones ásperas del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, éste pasó a la búsqueda de la inmediata reconciliación.

El primer ministro italiano defendió casi incondicionalmente la agresión anglo-norteamericana contra Iraq, en marzo del 2003, y en junio de ese año envió a ese estado árabe unos tres mil uniformados.

Al incidente de Sgrena se sumaron las ambiguas declaraciones de Berlusconi sobre el inicio de la retirada de las tropas italianas en territorio iraquí, lo cual debió desmentir apenas 24 horas después, al aclarar que ello era sólo su deseo y nada más.

Tal posición reforzó las críticas de la oposición de izquierda que consideró una afrenta para el país el cambio repentino de actitud del jefe de gobierno, algo que calificaron de maniobra electoral de cara a los comicios regionales del domingo próximo.

 

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