¡Hey, familia, a danzonear!

Omar Vázquez

Foto: ARNALDO SANTOSLa premiación del concurso de baile en la rescatada y emblemática Unión Fraternal (Revillagigedo y Misión, La Habana Vieja), planteó más de una saludable interrogante acerca de lo acertado del II Festival Danzón Habana 2005, dedicado a México, país que prohijó al cubano ritmo.

Cuando por 1920 el ritmo estrenado en 1879 por el matancero Miguel Faílde declinó en nuestro país, México lo mantuvo vigente y ha pasado a ser parte de su cultura, por lo que no extrañó que en esta edición compitieran más de doce parejas de jóvenes del hermano país. Finalmente, el Gran Premio recayó en Doralis Perdomo y Luis Martínez (Santiago de Cuba); y entre los visitantes, el Primer premio fue para Rocío Margarita Pulido y Carlos Rodríguez (Chiapas); el segundo lo ocuparon Mina Arriegui y Benjamín Bautista (Guadalajara); y el tercero lo obtuvieron Laura Patricia Murgia y Arturo Héctor Saluias (Monterrey); mientras que por la parte nuestra, en igual orden, los premios fueron para Ciro Ramos y Migdalia Rodríguez (La Habana); Yolanda Arango y Ramón Cabrera (Cienfuegos); y Carlos Pérez y Lilia Solís (La Habana). En el Coloquio resultó elogiada la conferencia Danzón e identidad, del escritor Roberto Zurbano.

La nueva generación de músicos nuestros continúa cultivando el ritmo. Existen trabajos de Chucho Valdés, Gonzalo Rubalcaba, José Luis Cortés, Orlando Valle (Maraca) y Ariadna Amador, entre otros muchos que experimentan con elementos de este vital género y deben ser mucho más difundidos.

 

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