Preside Raúl homenaje a patriotas cubanos y 
almirante español

Orlando Guevara Núñez

SANTIAGO DE CUBA.— El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, presidió la ceremonia solemne celebrada ayer en el Castillo del Morro San Pedro de la Roca, en cuyo interior fueron develados los bustos de siete patriotas cubanos que sufrieron prisión en este enclave militar español, así como uno del almirante Pascual Cervera, jefe de la Escuadra hispana diezmada por las fuerzas interventoras de Estados Unidos el 3 de julio de 1898.

Foto: MIGUEL NOARaúl y sus acompañantes observan el busto del mayor general José María Rodríguez (Mayía).

Los cubanos representados en la obra del escultor Alberto Lescay son los mayores generales Bartolomé Masó Márquez, Francisco Adolfo Crombet Tejeda (Flor), José María Rodríguez (Mayía) y Pedro Agustín Pérez (Periquito), el general de división Ramón Leocadio Bonachea, la patriota María Dominga Trinidad Moncada (madre de Guillermón) y Emilio Bacardí Moreau, insigne santiaguero, primer alcalde de esta ciudad.

Como parte del homenaje fue develada una placa con los nombres de 35 patriotas y personalidades cubanas que durante las gestas independentistas del siglo XIX sufrieron prisión en esta fortaleza.

En la presidencia estuvieron también los integrantes del Buró Político Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, Misael Enamorado Dager, primer secretario del Partido en la provincia, y el jefe del Ejército Oriental, general de Cuerpo de Ejército Ramón Espinosa Martín, así como el embajador del Reino de España en Cuba, señor Carlos Alonso Zaldívar.

Descendientes del almirante Cervera estuvieron en la ceremonia donde se develó un busto en honor del jefe militar distinguido por su disciplina y valor.

Pascual Cervera de la Chica, biznieto del Almirante, expresó la gratitud de los familiares y descendientes —32 de ellos presentes— a las autoridades cubanas por recibir aquí el busto del hombre que, junto a los marinos españoles, cumplió con su deber en la bahía de Santiago de Cuba, aun cuando estaba convencido de la inutilidad del sacrificio.

José Ramón Fernández, vicepresidente del Consejo de Ministros, calificó la batalla naval de Santiago de Cuba como una gran victoria del honor y el heroísmo del Almirante Cervera y de sus bravos marinos, víctimas de la codicia y las ansias de dominio imperial del Gobierno de los Estados Unidos, y afirmó que la contienda entre Cuba y España no fue un conflicto entre dos pueblos, sino entre la libertad y la opresión.

Cervera fue el hombre cabal y valiente, el militar de honor y elevada disciplina, dijo.

Recordó que durante la Guerra de 1895 hubo 1 577 españoles que se sumaron al Ejército Libertador cubano, y cinco de ellos alcanzaron los grados de general.

La presencia española en esta ceremonia fue definida por Fernández como una muestra de amistad que nuestro pueblo reconoce y aprecia.

Acerca de los nombres de los hombres y mujeres, perpetuados en la placa, declaró que serán un símbolo permanente del homenaje del pueblo, y añadió que entre ellos hubo quienes provenían de mansiones señoriales y bohíos campesinos, así como descendientes de esclavos.

Esta antigua fortaleza comenzó a ser construida en 1638 para proteger a la ciudad contra los continuos ataques de piratas y corsarios. Luego fue cárcel donde en estrechas celdas padecían privación de libertad los independentistas cubanos. Ocupada por los intervencionistas estadounidenses al concluir la guerra, la instalación sufrió abandono durante la etapa de la República mediatizada, hasta que en 1962 comenzó a ser restaurada. En junio de 1997 fue declarada Monumento Nacional y en diciembre de igual año reconocida como Patrimonio de la Humanidad por sus valores históricos y culturales.

 

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