Aniversario 46 de la Seguridad del Estado

Con el mismo espíritu de lucha

Reynold Rassí

Durante 46 años, desde el mismo triunfo de la Revolución cubana, comenzó la guerra sucia más larga de la historia desplegada por los servicios especiales de los Estados Unidos y las administraciones yankis con la finalidad de liquidar el proceso social cubano.

Para ello han empleado todas las variantes de la actividad enemiga, a las cuales se ha opuesto, en primer lugar, la fuerza incuestionable de la unidad del pueblo cubano, y en segundo, las fuerzas del Ministerio del Interior preparadas para el cumplimiento de las diferentes tareas y misiones en cada uno de los frentes de batalla.

En estos años se ha impuesto la voluntad del pueblo para resarcir los daños de los sabotajes, superar con valentía el intento de amedrentarnos con el terrorismo, evitar que se utilice el país como plataforma para narcotraficantes, salvaguardar nuestras fronteras aéreas y marítimas, y garantizar la legalidad socialista

Igualmente valiosos compañeros han pasado a formar parte de la lista de los mártires de la Patria, caídos dentro y fuera del territorio nacional en el enfrentamiento a la política de agresiones de los Estados Unidos y sus aliados de la mafia anticubana. También han sido asesinados otros en el cumplimiento de sus funciones específicas o han sido víctimas de las consecuencias de estas agresiones.

Después de 46 años del inicio de esta brutal guerra sucia, aún se mantienen invariables las bases que le dieron lugar, solo se adaptan a los nuevos tiempos y al estilo personal del presidente yanki de turno. Sin embargo, la Revolución sigue adelante, avanza y se defiende constantemente, mantiene su ejemplo de dignidad y fidelidad a sus principios.

Este aniversario 46 de los Órganos de la Seguridad del Estado, que se cumple hoy 26 de marzo, es un reconocimiento a los hombres y mujeres que han contribuido a la causa de la seguridad nacional, algunos desde el más absoluto anonimato, otros desde las filas del Ministerio del Interior, las fábricas, los campos, las escuelas o desde cualquier rincón del país, los cuales continuarán como hasta hoy con el mismo espíritu de lucha, con la ética y la moral que caracteriza a nuestro pueblo y su fidelidad al Comandante en Jefe Fidel Castro.

 

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